jueves, 15 de octubre de 2026

Historia Anglo Catolicismo

 


MOVIMIENTO ANTIGUO ANGLO-CATOLICO 1515


História del Anglo Catolicismo


IGLESIA ANGLICANA LATINO-AMERICANA 1975


Historia del Movimiento Antiguo Anglo Católico 1515 (MAAC)

Fundador de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975 (IAL) 

 

Introducción 

 

El anglo-catolicismo comprende una serie de creencias, ritos, liturgias, libros, misales, y prácticas, que enfatizan la herencia cristiana de la catolicidad y universalidad, emanadas de las enseñanzas de Jesucristo (Hijo de Dios), la identidad en la fe y costumbre ritual de culto en la creencia en Dios († Padre, † Hijo y † Espíritu Santo), de diversos y variados grupos, movimientos e iglesias, que hoy aparecen como denominaciones cristianas anglicanas y católicas, que se gestaron históricamente en la isla británica o en un punto de la geografía territorial de la jurisdicción territorial que hoy llamamos y conocemos como Inglaterra, y fue el territorio más extenso y poblado del Reino Unido. La isla estuvo habitada por pueblos celtas desde el siglo V antes de Cristo (a. C.). 

 

Debemos recordar que ese inmenso territorio geográfico, fue invadido por los romanos entre el año 43 después de Cristo (d. C.), y a principios del siglo V. Luego nuevamente fue invadida por grupos de pueblos germánicos (anglos, sajones y jutos), que expulsaron a los celtas, parcialmente romanizados, hacia Gales, Escocia, Cornualles y la Bretaña francesa. Oficialmente el término anglicanismo o anglicano, fue acuñado a principios del siglo I (era cristiana). Después del secuestro y asesinato cruel de Jesucristo, existieron dentro de Inglaterra movimientos cristianos simpatizantes que enfatizaron la naturaleza universal de la creencia y de la fe en Jesucristo, y que en el Concilio Ecuménico de Nicea, los creyentes participantes llamaron a los tres (3), obispos británicos como los “anglos” provenientes de las islas británicas, que los identificaban como los anglos creyentes de la etnia blanca del cristianismo insular británico.  

 

Prehistoria de Inglaterra 

 

Hacia el año 2300 antes de Cristo (a. C.), al noroeste del continente europeo se encontraba un conjunto de islas conocidas antiguamente como las Bretañas, siendo Gran Bretaña la más importante por su tamaño y esa que dio nombre al archipiélago. El territorio era relativamente insignificante en la historia de la civilización occidental y se conservan pocos indicios del idioma o civilización de los primeros habitantes, tan solo monumentos megalíticos, tales como Stonehenge, que datan de la Edad del Bronce (hacia el año 2300 a. C.). Los celtas llegaron a las islas británicas hacia el siglo V antes de Cristo (a. C.), procedentes del continente europeo cuando aún la civilización humana mortal terrícola no tenía conciencia de eso que hoy en día es Europa y los habitantes desconocían la terminología y el significado de continente. Los primeros exploradores extranjeros que alcanzaron el archipiélago británico fueron grupos humanos montañeros griegos procedentes de Massilia (hoy Marsella), hacia el año 330 antes de Cristo (a. C.). Antes de la llegada de los romanos, la totalidad de los pueblos de las islas británicas eran de lengua celta y existían varios vocablos y acentos, pero todos entre si se entendían, aunque no se le puede considerar civilización porque no había conciencia de país o de nación. El término “frontera” estaba lejos de entenderse y los escasos medios de transporte marítimos ingresaban a las costas de todo territorio como “Pedro por su casa”. 

 

Inglaterra invadida por el Imperio Romano 

 

Tras la conquista de la Galia, el general romano Julio César decidió hacer en el año 55 antes de Cristo (a. C.), una expedición de reconocimiento a la isla, a quien llamó Britannia. Al año siguiente volvió a Inglaterra con un ejército más numeroso y tras derrotar a una confederación de tribus del sureste del territorio, sometió a gran parte de Inglaterra instando y obligando por la fuerza bruta al reconocimiento de la supremacía del imperio romano armado, mediante el pago de algunos tributos, acercándola a la órbita de influencia romana y sometiendo la costumbre e idiosincrasia. Sin embargo, no fue hasta el año 43, bajo el gobierno del emperador Claudio, que los romanos hicieron un movimiento armado decisivo para reducir a Britannia a una provincia romana que fue esclavizada a la fuerza de los grupos armados romanos. 

 

Cuatro legiones romanas fueron conquistando el sureste y centro de la isla, sin encontrar gran resistencia. Sin embargo, la conquista de Gales y del norte y oeste de Inglaterra presentó mayores problemas al avance romano, porque los habitantes también se armaron para enfrentarlos y los muertos aun no tenemos el número. En el año 61 después de Cristo (d. C.), la rebelión de una tribu celta, comandada por su reina Boudica, arrasó Londinium (Londres), y otras ciudades donde vivían los invasores romanos. Esta rebelión fue sofocada con brutalidad, masacre y genocidio. Posteriormente, el mandato del gobernador Agrícola -entre el año 78 y el año 85- (d. C.), fue especialmente cruel y sanguinaria, extendiendo las fronteras de la provincia tras desaparecer a varias tribus celtas. Las garras del imperio romano de muerte extermino a miles de ciudadanos británicos (la mayoría varones), y los gritos del genocidio aun lloran sobre las playas del Rey. Era desde entonces costumbre maldita que los varones invasores armados violaran sexualmente a mujeres de todas las edades y a varones jóvenes. Quien no se sometía a la violencia sexual o sodomización eran estrangulados y desaparecidos. 

 

En el 115 (d. C.), los nativos se sublevaron contra los invasores y arrasaron la guarnición romana de York. Como resultado, Adriano ordeno la construcción de una muralla (de 117 km), llamada el Muro de Adriano, que marcaría el límite norte del dominio romano. Posteriormente, los romanos avanzaron posiciones en los lowlands escoceses, construyendo una nueva muralla de 50 km al norte, construyendo el Muro de Antonino. Sin embargo, este territorio fue abandonado por las tropas romanas en el 161 (d. C), marcando el Muro de Adriano la frontera norte del imperio romano durante los siguientes doscientos años, un periodo de paz y calma relativa. 

 

Así, la Britania romana consistía grosso modo en las actuales Inglaterra y Gales. Los habitantes de Britania apenas tuvieron participación en la vida política de Roma. Por otro lado, ni el trigo que producían ni los minerales que ofrecían sus minas cubrían los enormes costos debidos a la ocupación. Hubo en Britania una notable romanización inquisidora, especialmente en las ciudades, pero no llegó a ser nunca como la de Hispania o la de Galia. 

 

Alta Edad Media - Britania posromana e Inglaterra anglosajona 

 

Los siglos V y XI (d. C.), de la historia de Gran Bretaña se han denominado la «Edad oscura», porque es ciertamente muy poco lo que se sabe de ese período histórico aunque hay leyendas que algunos denominan mitos. Esta época es, sin embargo, verdaderamente crucial en la formación de las naciones británicas porque fue el momento en el que se suceden en pocos años dos hechos radicales: el abandono romano de la isla y la invasión por parte de anglos, jutos y sajones. Este período concluye con una supremacía absoluta de lo anglosajón, un retroceso imparable de lo celtas que, recluidos en Gales y Escocia, mantuvieron la herencia latina. La escasez de fuentes históricas ha servido de acicate para dejar volar la imaginación en esos siglos, y escenario temporal del ciclo artúrico. 

 

 

Según la Crónica anglosajona, la fuente histórica más importante del periodo, los proto-ingleses se establecieron en el suroeste de Gran Bretaña bajo el mando de Cerdic de Wessex, quien fundo el Reino de Wessex (o de los Sajones occidentales), en el año 519. Terminada la invasión anglosajona de Gran Bretaña, Wessex expandió su influencia a la par que se enfrentaba a los otros seis reinos de la Heptarquía Anglosajona, finalmente alzándose como el más poderoso durante el reinado de Alfredo el Grande. Este derrotó a Mercia y se coronó como "Rey de los anglosajones" en el 886 (d. C.). Su nieto, Athelstan "el Glorioso", completaría la unificación del resto de reinos en el año 927 (d. C.), estableciendo así al Reino de Inglaterra. Los monarcas de Wessex, al menos desde Egberto (775-839 - d. C.), establecieron un linaje británico que se mantuvo por más de un milenio, estando aún presente la sangre humana del árbol genético de la actual familia de la monarquía británica. 

 

Baja Edad Media - Los Normandos y Conquista normanda de Inglaterra 

 

Representación de la batalla de Hastings (1066), en el Tapiz de Bayeux, los normandos, vikingos asentados en Normandía (Francia), y que habían adoptado el francés como lengua, conquistaron Inglaterra en 1066. Guillermo el Conquistador, que tenía derechos sobre el trono inglés, venció al rey sajón Harold en la batalla de Hastings y fue coronado rey. La dinastía normanda se extinguiría con Enrique I, cuya muerte en 1135, dio paso a la anarquía de Inglaterra. 

 

Este es un período durante el cual tuvo lugar la guerra civil, bajo el inestable reinado de Esteban de Blois (1135-1154), sobrino de Enrique I. Enrique I había nombrado a su hija Matilde como su sucesora en el trono, pero a su muerte Esteban, logró que los barones lo eligieran a él como rey. Una situación de inseguridad y agitación se prolongó durante el reinado de Esteban. El hijo de Matilde, que sería más tarde Enrique II, había llegado a Inglaterra con la intención de conquistarla. Entonces Esteban, cansado de luchar, decidió firmar el Tratado de Wallingford (1153), reconociendo a Enrique como su sucesor en el trono. Esteban murió un año después y Enrique II asumió el trono, poniendo fin a dos décadas de anarquía política. 

 

Durante los últimos años del siglo XII, ocupo el trono de Inglaterra Ricardo I (Corazón de León). Este es un periodo de inestabilidad política. Ricardo I Corazón de León marcho para combatir en la tercera cruzada, y cayo prisionero del duque de Austria en 1192. Pese a esto, el proceso de centralización del poder prosiguió. En 1199 subió al trono Juan Sin Tierra. Juan había usurpado el trono durante el cautiverio de Ricardo I Corazón de León y conto con la animadversión de quienes se hacían llamar la nobleza inglesa. Ricardo I no fue guerrero y por su debilidad en el manejo de la espada, perdió los dominios franceses de la corona ante Felipe II Augusto. La rebelión de los nobles contra él le obligó a firmar, en 1215, la Carta Magna para mantenerse en el poder. 

 

El fortalecimiento de los llamados nobles se produjo durante la ausencia de Ricardo I Corazón de León. Su unión le sirvió para imponer a Juan Sin Tierra la Carta Magna y le obligó a cumplirla, a pesar de sus intentos de derogarla. Pero no sólo la llamada alta nobleza se había independizado, sino también la llamada nobleza media, que se alió con la burguesía urbana en las ciudades. Todos aspiraban a limitar el poder del rey y a tener una mayor representación en el gobierno del reino. Los ineptos y mediocres siempre quieren llevar sobre su cabeza una corona que los haga relucir como inteligentes, pero todos sabemos que algunos datos históricos los escriben los oportunistas para monopolizar y controlar a las multitudes. El imperio religioso romano ya se había establecido como autoridad política y la Carta Magna fue condenada y anulada por el papa Inocencio III, lo que le sirvió a Juan Sin Tierra para que no entrara en vigor. 

 

Creación del Parlamento 

 

Juan sin Tierra firmo la Carta Magna -1215-: En 1216 murió Juan Sin Tierra y subió al trono su hijo Enrique III (menor de edad), y se restauró la Carta Magna. El reinado de Enrique III tampoco fue brillante. Cayo derrotado ante los franceses y fue sometido al papado romano, nació para la época un cuestionamiento poblacional entre Iglesia y Estado, los ingleses quisieron desde entonces la emancipación de los tratados de la Iglesia de Roma que imponía autoridad como lo hacían los invasores armados y los políticos, manipulando con la fe y la creencia, y sembrando la idea de que los cristianos de Roma eran superiores a todos los habitantes del orbe. En 1258 estallo una disputa entre Enrique III y la Curia. Los delegados del papa solicitaron altas sumas de dinero y riquezas a las tropas a Enrique III para conquistar Italia. Enrique III convocó una reunión extraordinaria con la curia romana, el Parlamento (allí nació la palabra y el término parlamento), solicitó a cada miembro de la curia romana un tercio de sus bienes. La nobleza, acaudillada por Simón V de Montfort, se rebeló y tomó el poder. Enrique III se sometió a la tutela de una comisión de veinticuatro miembros, doce elegidos por el rey y doce por los nobles. Esta comisión impuso al rey las Provisiones de Oxford, según las cuales los altos funcionarios serían nombrados con el consentimiento del Parlamento, se reunirían tres veces al año, y se creó el consejo financiero de veinticuatro miembros. También hubo un control ministerial de quince miembros y una comisión permanente de doce miembros. Allí nació el Parlamento Ingles. 

 

Enrique III trató de anular los acuerdos con la ayuda del papa y de Luis IX de Francia, pero no fue capaz de someter a la nobleza, lo que condujo a una guerra civil. En 1264 Simón de Monfort secuestro como prisionero a Enrique III y entrego el poder a tres electores y nueve consejeros reales. El poder quedó, de hecho, en manos de Monfort, que ejerció una férrea dictadura como senescal de Inglaterra. En 1265 se reunieron y crearon un nuevo Parlamento, en el que convocó a la nobleza, al clero y a los condados, también a Londres y a los puertos; con lo que el tercer estado entraba en el Parlamento. Pero en 1265, Monfort fue derrotado y asesinado por el príncipe heredero Eduardo. Enrique III fue restaurado y se anuló el Parlamento impuesto. 

 

Guerra de los Cien Años (1337-1453) 

 

En febrero de 1328 murió Carlos IV de Francia. Eduardo III afirmaba tener derechos por ser sobrino de Carlos, pero los nobles franceses prefirieron a Felipe de Valois, quien reinó con el nombre de Felipe VI. Entre 1331 y 1334, en el marco de la guerra civil escocesa, Eduardo III apoyó a Eduardo de Balliol, coronado en 1334. David II, rival de Balliol, buscó refugio en Francia y rindió homenaje a Felipe VI. En 1337, Felipe VI confiscó el ducado de Aquitania. Esto acabó por desencadenar la guerra abierta entre Inglaterra y Francia, que se llamaría guerra de los Cien Años. Las primeras victorias fueron para los ingleses, superiores militarmente (1340), en la batalla naval de Sluys (1346), en la batalla de Crécy, y en Calais (1347). Esta ciudad permaneció en poder de los ingleses hasta 1558. 

 

En 1341 David II regresó a Escocia. Los ingleses lo derrotaron en Neville's Cross en octubre de 1346 y lo mantuvieron secuestrado como prisionero durante once (11), años. La paz se estableció mediante el Tratado de Berwick. Unos pocos años después, en julio de 1348, Inglaterra padeció la peste negra. El hijo de Eduardo, del mismo nombre que su padre, pero que la historia conoce por el Príncipe Negro o el príncipe oscuro, asoló Armañac en 1355. Fue hasta el Mediterráneo y volvió arrasando todo cuanto encontró en su paso. En 1356 obtuvo una gran victoria ante los franceses en Poitiers, secuestrando prisionero a Juan II de Francia. 

 

En 1360 Eduardo III firmó la Paz de Brétigny, por la cual se redujo el rescate por Juan, los ingleses pasaron a dominar desde los Pirineos al Loira y Eduardo renuncio a sus derechos sobre la Corona francesa. A pesar de haber firmado un tratado de paz, los ingleses no tuvieron reparos en participar como mercenarios en la guerra civil castellana del bando del aspirante al trono Enrique de Trastámara. Finalmente apoyaron al rey de Castilla, Pedro el Cruel, en la lucha contra su hermano Enrique de Trastámara, esperando así obtener un poderoso aliado en su lucha contra Francia. En 1367, el enorme y costoso ejército del Príncipe Negro (oscuro), compuesto principalmente por los mejores mercenarios sanguinarios europeos, venció en la batalla de Nájera, aunque no recibió el pago convenido con Pedro I. Esto llevó al Príncipe Negro (oscuro), a la bancarrota, por lo que tuvo que aumentar los impuestos en Aquitania. También el oscuro personaje afortunadamente enfermó ese año, lo que significó el fin de su carrera militar. En 1369, Pedro fue asesinado por su hermano sanguíneo. La heredera de Pedro fue su hija Constanza que se casó con Juan de Gante, duque de Lancaster, hijo de Eduardo III. 

 

En 1372 la flota castellana destruyó a la inglesa en La Rochelle, adquiriendo la hegemonía sobre el Atlántico, que había correspondido hasta entonces a Inglaterra de forma indiscutida. Castilla y Francia saquearon e incendiaron numerosos puertos ingleses entre 1377 y 1380, año en el que Castilla llega incluso a amenazar Londres. Los soldados españoles violaron sexualmente a jóvenes mujeres y varones y a miles de ellos asesinaron a filo de espada sin misericordia. 

 

En 1369 los franceses volvieron a hostigar Aquitania y en 1375 se firmó una tregua de dos años en Brujas. Inglaterra mantuvo solamente Calais y una estrecha franja desde Burdeos a Bayona. El Príncipe Negro (oscuro), afortunadamente murió en 1376. Contrajo una enfermedad mortal durante su estancia en España en 1367 y se retiró en 1371. Eduardo III murió en 1377, afectado de una enfermedad mental en la senilidad que no le permitió controlar la Corte y las intrigas con su amante Alice Perrers. El Parlamento ingles dijo: “Eduardo III, ya no puja, no entiende nada de nada y su amante busca uno nuevo de reemplazo”. 

 

Subió al trono Ricardo II (1377-1399), hijo del Príncipe Negro, (tenía apenas diez años). En 1381 se instituyó un impuesto para defenderse de una potencial invasión francesa. Esto causó una revuelta de los campesinos de la zona más rica de Inglaterra. Ricardo se enfrentó a este hecho con valentía: el 14 de junio acudió con la Corte a Mile End, donde abolió la servidumbre. Los rebeldes fueron derrotados el 28 de junio en Billericay. John Ball y otros líderes fueron condenados a muerte. A partir de 1381, Ricardo eligió sus propios consejeros. Este amaba la literatura, era autoritario y veleidoso y se granjeó la enemistad de los nobles, guardando distancia de la monarquía. 

 

En 1387 los condes de Arundel, Warwick, Derby y Nottingham acusaron de traición a algunos favoritos del rey. Enrique Bolingbroke, conde de Derby, era primo de Ricardo, hijo de Juan de Gante. En 1388 Ricardo II se vio obligado en aceptar las demandas conocidas como Merciless Parliament. Los partidarios de Ricardo II fueron ejecutados vilmente y varios se exiliaron fuera de las costas inglesas. 

 

En 1396, Ricardo II firmó una tregua con Francia 

 

En 1397-1398, Ricardo ordenó la ejecución de Arundel y exilió a Warwick, Bolingbroke y Nottingham. En 1399 murió Juan de Gante, duque de Lancaster, inmensamente rico y fue uno de quienes se apoderaron de privilegios y oportunidades. Ricardo II exilió de por vida a Bolingbroke, hijo y heredero de Juan, y repartió sus propiedades. Ricardo fue a Irlanda para sofocar una rebelión, lo que aprovechó Bolingbroke para organizarse. A la vuelta, Ricardo fue apresado. El Parlamento coronó a Bolingbroke, con el nombre de Enrique IV (1399-1413), dando principio a los monarcas de la casa de Lancaster. 

 

En 1400 Enrique IV ordenó la muerte de Ricardo. Hasta 1408, tuvo que hacer frente a varias revueltas de los nobles, ejecutando a Tomás Percy, conde de Worcester, y Scrope, arzobispo de York. El conde de Northumberland, Enrique Percy, terminó su revuelta asesinada en Bramham Moor en 1408. En 1400 los rebeldes galeses proclamaron príncipe de Gales a Owain Glyn Dwr, quien entre 1403-1405 arrasó varias ciudades fieles a Inglaterra, pero su marcha sobre Worcester fracasó y en 1407 los ingleses recuperaron los castillos perdidos y Owain huyó. Los políticos usaron el asesinato del opositor y la masacre de quienes creían sus enemigos como solución a sus intereses. Aunque decían y afirmaban ser cristianos, violaban el mandamiento de No Matar. Cualquier parecido con la moderna realidad no es sólo coincidencia sino herencia maldita de la muerte sobre la vida humana. 

 

En 1407, - Ingleses y franceses firmaron una nueva tregua 

 

Hijo de Enrique IV, Enrique V (1413-1422), confirmó sus derechos al trono francés y reactivó la guerra. En 1415 obtuvo la victoria de Azincourt y en 1417 tomó Caen. En 1420 se firmó el Tratado de Troyes, por el que Enrique V de Inglaterra se casó con Catalina de Valois (hija del rey de Francia). Enrique era reconocido además heredero al trono francés. Enrique V murió en 1422, antes que el rey francés Carlos VI. Las mujeres eran usadas como trofeo de guerra o estandarte de la supuesta paz que nunca llegó. 

 

Bajo la regencia de Juan, duque de Bedford, hermano de Enrique V, los ingleses llegaron en 1429 hasta Orleans. Pero el 4 de mayo, Juana de Arco a la cabeza de los caballeros franceses, levantó el asedio. Carlos VII fue coronado rey de Francia en Reims. Juana de Arco mencionada en la historia como la “guerrera de Dios”, ella fue asesinada por el imperio religioso romano y pasada por la maldita hoguera de la inquisición. Mas tarde los herederos de la dinastía maldita de la inquisición romana en forma cínica, misteriosa y manipuladora la llamaron Santa Juana de Arco. Los sicarios romanos inquisidores creyeron que al nombrarla en los altares romanos y llevarla en la lista de los falsos santos y santas, Dios les perdonaría el pecado de matar la vida, aún hoy en día los inquisidores de los modernos sanedrines ladran como perros y aúllan como lobos feroces. 

 

Un niño de pocos meses aun mamando teta materna, subió al trono inglés como Enrique VI (1422-1461, 1470-1471). Fue coronado rey de Francia en París, en diciembre de 1431. En 1435 Borgoña se reconcilió con Francia. Los franceses tomaron París y en 1444, se firmó una tregua de cinco años. Entre 1449-1453, Carlos VII, atacó Normandía y Gascuña y en 1450, aniquiló vilmente al ejército inglés en Formigny. En 1453 tomó Burdeos, recuperando toda Francia salvo Calais, finalizando la guerra de los Cien Años. 

 

Enrique VI al crecer fue impresionable, manejable, educado y piadoso. No le intereso el gobierno ni la caballería, su política exterior fue desastrosa y su generosidad y liberalidad quebraron la Hacienda. En 1450 se produjo la rebelión de Jack Cade, quien invadió Londres y ejecutó a varios cortesanos. Enrique VI fue secuestrado, apresado y asesinado. 

 

Guerra de las Dos Rosas (1455-1487) 

 

La rosa roja de la Casa de Lancaster y la roca blanca de la Casa de York. La guerra de las Dos Rosas (1455-1487) fue el conjunto de conflictos intermitentes en la guerra civil que enfrentó a los miembros y partidarios de la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York, pretendientes del trono de Inglaterra. Ambas familias reales actuaron como pandillas y tuvieron su origen común en la Casa Real de Plantagenet, como descendientes del rey Eduardo III (eran de la misma ralea sanguínea). El nombre «guerra de las Dos Rosas» o «guerra de las Rosas», no fue utilizado en su época, pero procede de los emblemas de ambas casas reales. Por un lado, estaba la rosa roja de los Lancaster y por otro la rosa blanca de York, que fueron utilizadas como emblemas por los adherentes de cada una de las facciones para robar privilegios y oportunidades. 

 

La guerra se dio principalmente entre los miembros de la aristocracia terrateniente y los ejércitos de señores feudales. El apoyo a cada uno de los bandos dependió en gran medida de los matrimonios dinásticos entre la nobleza. El patriarca de la casa de Lancaster, Juan de Gante tuvo como primer título el de Conde de Richmond, el mismo que ostentaría Enrique VII al final de la guerra. El líder de la casa de York fue Edmundo de Langley, que ostentaba el Señorío de Cambridge. Más tarde, durante los reinados de los Tudor y de los Estuardo, Richmondshire y Cambridgeshire se transformarían en focos principales de recusantes y puritanos, respectivamente. Cabe destacar que la pelea entre las facciones se prolongó más allá de la época de Enrique, ya que los monarcas que le siguieron impulsaron la continuidad de los enfrentamientos por prebendas y dadivas entre los desocupados vampiros humanos holgazanes. 

 

La guerra de las Dos Rosas provocó en gran medida la caída de los Plantagenet, ya que produjo un enorme número de muertos entre la nobleza, además de generar gran descontento social. Este período marcó el declive de la influencia inglesa en el continente europeo, el debilitamiento de los poderes feudales de los nobles y, en contrapartida, el aumento de influencia por parte de los comerciantes, y el crecimiento y fortalecimiento de una monarquía centralizada bajo los Tudor. Esta guerra señala el fin de la era feudal inglesa y el comienzo del renacimiento. 

 

Estado, religión y economía durante la Baja Edad Media 

 

La monarquía inglesa en la Edad Media se caracterizó por su gran patrimonio, capacidad de influencia, poder y control sobre la nobleza. La burocracia era incipiente. La organización territorial se basaba en los condados y era sólida y eficaz. No existían ejércitos o policías regulares. El Parlamento era débil, con preponderancia de la Cámara de los Comunes sobre la Cámara de los Lores. Los representantes de la Iglesia estaban sujetos al poder real de la monarquía, pero sus lideres eran ricos, holgazanes, mantenedores aparentemente de la cultura y benefactoría social. Usaban la “estrategia de los pobres” y se beneficiaban de la pobreza que estaba en la mayoría de la población para engordar sus filas y apoderarse también de privilegios y oportunidades. La iglesia estaba estructurada en parroquias. El clero era poco instruido, de moral relajada y habían perdido la piedad y se habían convertido desde entonces en funcionarios de la empresa de los creyentes. El Císter llegó a Inglaterra en 1128, los dominicos en el año 1221, los franciscanos en el año 1224 y los carmelitas en el año 1240. Cuando los de afuera vieron que había riqueza en Inglaterra llegaron a las costas inglesas otros holgazanes usando ropajes y hábitos como monjes, monjas o religiosos. Todos querían construir su convento para aumentar el numero de fieles para aumentar la riqueza de sus alcancías. 

 

El único movimiento liberador del imperio religioso aparecido en Inglaterra en este periodo fue el de los lolardos. John Wyclif cuestiono algunas de las doctrinas fundamentales de la Iglesia imperial y la autoridad dictatorial del Papa, basándose en la suprema autoridad de las Escrituras. John Wyclif, cuestionó el cobro del diezmo y la pobreza de los creyentes fieles y la riqueza y ostentación de los falsos lideres de la Iglesia que se vestían como clérigos. Sus discípulos tradujeron al inglés sus ideas y la Biblia. Estos fueron perseguidos desde el año 1401 y muchos seguidores fueron masacrados y asesinados. En el año 1414, dirigidos por John Oldcastle, intentaron derrocar a Enrique V. Su derrota implicó su definitiva clandestinidad y progresiva extinción. En este periodo los lideres cristianos de Inglaterra empezaron a gestionar ideas y movimientos de la separación entre la Iglesia tanto del Rey como del Papa. Allí creemos que nace el anglo catolicismo sin Papa, sin Rey, y a Jesucristo como Rey de los Universos. Los primeros anglos católicos se gestan en este periodo al plasmar el proyecto que los verdaderos clérigos debían vivir libres de la autoridad del Papa y del sometimiento al Rey, pero siguiendo la rectitud en la santa palabra y en el cumplimiento con honestidad de la ley y el orden establecido. 

 

Allí en Inglaterra nació el catolicismo universal y la separación de la Iglesia de Jesucristo de la política partidista o de intereses partidista. El sajón occidental fue la lengua de Inglaterra hasta la conquista normanda. Recibió influencias del latín, del normando y del francés. Esta lengua fue la predominante en la Corte, la administración, o la justicia hasta el año 1350, cuando empezó a ser sustituido por el inglés medio. La esclavitud desapareció antes del año 1300 y la servidumbre en 1485. En el año 1086, la población alcanzo millón y medio de habitantes en Inglaterra y en el año 1300, subió a cuatro millones. 

 

Los años de 1315, 1316, 1320 y 1321, fueron años de pésimas cosechas y entre los años 1319 y 1321, se produjeron epidemias en el ganado ovino y vacuno. Se generalizó el hambre y el precio del grano se duplicó. La peste negra llegó a Inglaterra en el año 1348, y exterminó a la mitad de la población. Se padecieron cinco nuevos brotes de la peste negra entre los años 1361 y 1397. Con el declive demográfico, subió el nivel de vida de los campesinos. El gobierno intentó controlar el mercado laboral en beneficio de los patronos y en el año 1351, aprobó el Estatuto de los Trabajadores, sobre precios y salarios. 

 

En 1352, Londres era el centro comercial del reino y terminal del comercio. En el año 1500, Inglaterra tuvo entre 40.000 y 100.000 habitantes. Westminster era la sede de la Corte y el Parlamento. De las demás ciudades inglesas, solo Norwich superaba en 1.500 los 10.000 habitantes. Los burgueses que regían las ciudades estaban organizados en gremios. En la Edad Media, Inglaterra pasó de un modelo económico colonial, exportador de materias primas e importador de productos manufacturados y de lujo, a exportar paños, favorecido por la inmigración de tejedores flamencos. 

 

La Reforma (1509 - 1515 - 1603 - Reforma en Inglaterra)

 

El rey Enrique VIII, rompió lazos con la Iglesia romana sin abolir el catolicismo universal, se estableció como principal promotor de la catolicidad cristiana en la Iglesia de Inglaterra. Lo primero que hizo el gobernante fue suspender la ayuda económica y financiera (diezmo), a la Iglesia de Roma, este impuesto que Inglaterra pagaba a Roma religiosa, desangraba las arcas del estado inglés y prohibió a los clérigos la obediencia al Papa de Roma y el rompimiento con las filas de los cardenales oficialistas del vaticano. 

 

Año Anglo Católico de 1515 

 

La Iglesia Romana estaba gobernada por el Papa León X. Nombre secular de Bautizo, Giovanni di Lorenzo de' Medici. (Florencia, 11 de diciembre de 1475 - Roma, 1 de diciembre de 1521). Fue el 217.o Papa de la Iglesia Romana entre 1513 y 1521. Los principales representantes del imperio religioso de la pirámide monárquica del vaticano no querían al Papa León X, lo criticaban porque según ellos, era amigo de los artistas, lo tildaban de despilfarrador del dinero de las limosnas, afirmaban que invertía en arte, mujeres y vino, para decorar los aposentos y las paredes del vaticano. Decían además que tenía más apetito por la suntuosidad que por la opción por los pobres, aunque comentaban que el Papa Borja era más pecador que el Lorenzo Papa León X (Giovanni di Lorenzo). El Papa abiertamente sostenía que el matrimonio o el estado celibatario debía ser opcional y que obligar a la gente a un estado permanente de soltería sin la actividad sexual era abominación y antinatura. Los clérigos que apoyaban el estado celibatario del clero aborrecían a León X, porque al parecer para ellos el papa era heterosexual y tenía preferencia sexual por las mujeres y sobre todo por las artistas danzarinas.

  

El 20 de enero del año 1515, el Papa León X, envió en secreto a las costas de Inglaterra una barcaza (barco de la época), que había partido de las costas de Portugal a las costas de Inglaterra, dentro de los viajantes iban tres importantes delegados clérigos voceros del papado, vestidos de civil y sin sotana. Ellos hablaron en secreto con Thomas Cranmer, junto con un grupo de clérigos que querían escapar de la guillotina de Enrique VIII y que estaban en contra de las acciones nefastas del Rey y de sus crueles asesinatos. Eran clérigos ingleses de la iglesia indivisa que estaban en contra de la guerra, del arte de matar la vida y de la inquisición. Eran cristianos católicos defensores de la vida humana, animal y vegetal. Los enviados del Papa León X lograron su objetivo, convencieron a 70 clérigos británicos para que abandonaran Inglaterra, se unieran al papado (algunas versiones dicen que Thomas Cranmer no se enteró realmente de las intenciones del Papa León X). Los delegados papales ofrecieron la barcaza para transportarlos fuera de las costas de Inglaterra, el Vaticano les concedió asilo político y les prometió que podían seguir como clérigos católicos sin perder la herencia de fe y credo proveniente del cristianismo británico original, que conservarían la tradición de la iglesia de Inglaterra sin la autoridad del Rey o del Parlamento, con nuevos vientos evangelizadores sin perder la primacía de la Iglesia primitiva de Jesucristo.

 

El Papa León X, entre los 70 clérigos que abandonaron a Inglaterra en secreto, consagro a tres (3), nuevos obispos y por seguridad les ofreció los territorios de varias islas que en ese momento eran jurisdicciones independientes sometidas a Francia o al mismo vaticano. El Papa pronuncio su homilia de consagración, diciendo: “Ustedes son Anglos y Católicos, seguirán firmes en la fe y creencia, protegidos por la Iglesia de Roma y tendrán la misma jurisdicción a todos los clérigos que están en obediencia a la Iglesia de Roma”. Se creen que muchos de ellos se ubicaron en varias islas sobresaliendo “La Reunión (Reunion)” y otras que estaban sobre el Mar Caribe. Cristóbal Colon ya había encontrado el nuevo mundo en 1492. Algunos afirman que esos primeros anglos católicos también llegaron a eso que es hoy en día Trinidad y Tobago, Curazao, Barbados, Islas Vírgenes, Isla Margarita (Venezuela), San Andrés y Providencia (Colombia), Quintana Roo (Mexico), y territorios insulares de Ecuador Perú y Brasil. 

 

El Papa León X, tuvo muchos enemigos entre otros hipócritas que aparentaron hermandad, los mismos cardenales romanos del grupo fueron los mismos que lo asesinaron Del Papa León X, esto dicen sus enemigos y plasmaron escritos como historia verdadera, "fue un hombre del Renacimiento, amante del arte, de la caza, de los banquetes", relató José Manuel de Urquidi en el segmento 'El Archivo de los Leones' del podcast "Descifrando a León". En su pontificado, más enfocado en la cultura y el arte que en la reforma espiritual que muchos anhelaban, surgió la figura que cambiaría la historia de la Europa católica: Un monje católico romano agustino de nombre Martín Lutero y fue el quien coloco públicamente las 95 tesis contra la Roma Imperial Religiosa en 1517. 

 

El choque fue inevitable 

 

En junio de 1520, el Papa emitió la bula Exsurge Domine ("Levántate, Señor"), dándole a Lutero 60 días para retractarse de 41 de sus tesis bajo amenaza de excomunión. La respuesta del monje agustino católico romano Martin Lutero fue un acto de desafío total, quemó públicamente la bula papal en Wittenberg. Para León X, este fue el acto y la gota que derramó el vaso. La respuesta del papado fue fulminante: el 3 de enero de 1521, con la bula Decet Romanum Pontificem, León X excomulgó a Martín Lutero y sus seguidores, declarándolos herejes. Irónicamente, a finales de ese mismo año (Noviembre 17, 1521), mientras organizaba fiestas populares en Roma para celebrar una victoria militar contra los franceses que apoyaban a los supuestos enemigos, el Papa recibió una bebida ponzoñosa que inflamo su estómago como un balón de basquetbol y contrajo la enfermedad que segó su vida y murió envenenado por los mismos hermanos de fe dentro de los muros del vaticano a los 45 años. Se cree que le dieron a beber en forma engañosa, veneno de cobra o cianuro. Algunos historiadores sostienen que usaron el mismo toxico conocido como cicuta (conium maculatum), que le dieron a tomar a Sócrates. Este, fue el veneno más letal en la antigüedad llamado comúnmente cicuta. Es una especie herbácea bienal de la familia de las apiáceas. Es típica de terrenos baldíos, escombreras y bordes de caminos. La condena a muerte de Sócrates que fue uno de los filósofos más importantes de la historia inmortalizó este veneno como uno de los más letales. El Papa león X agonizo durante tres (3), largos días, su cuerpo se descompuso antes de morir y los cronistas de la época dijeron que el aroma putrefacto d ellos líquidos del papa, invadieron a la ciudad de Roma y que el hedor penetro las casas y edificios durante todo el mes de diciembre de 1521 y febrero de 1522. 

 

El Papa León X (en italiano: Leone X; nacido Giovanni di Lorenzo de 'Medici, 11 de diciembre de 1475 - 1 de diciembre de 1521) fue jefe de la Iglesia Católica y gobernante de los Estados Pontificios desde el 9 de marzo de 1513 hasta su muerte en 1521. Nacido en la prominente familia política y bancaria de los Medici de Florencia, Giovanni fue el segundo hijo de Lorenzo de' Medici, gobernante de la República Florentina, y fue elevado al cardenalato en 1489. Tras la muerte del Papa Julio II, Giovanni fue elegido Papa después de asegurar el respaldo de los miembros más jóvenes del Sacro Colegio. Al principio de su gobierno, supervisó las sesiones de clausura del Quinto Concilio de Letrán, pero luchó por implementar las reformas acordadas. En 1517 dirigió una guerra costosa que logró asegurar a su sobrino como duque de Urbino, pero redujo las finanzas papales. 

 

En los círculos que cuestionaban a Roma Vaticana, León X, fue asociado con la concesión de indulgencias a quienes donaron para reconstruir la basílica de San Pedro, una práctica que pronto fue cuestionada por las 95 tesis del monje católico romano agustino Martín Lutero. León X, rechazó la Reforma de Lutero y de los otros grupos de cristianos, su bula papal de 1520, Exsurge Domine, condenó la postura condenatoria del monje católico romano agustino Martín Lutero, dificultando la comunicación continua. El Papa León X, dicen que solicito dinero en prestado y lo gastó sin circunspección y que la inversión la entrego como mecenas de las artes. Bajo su papado, se avanzó en la reconstrucción de la Basílica de San Pedro y artistas como Rafael decoraron las salas del Vaticano. León X, también reorganizó la Universidad Romana y promovió el estudio de la literatura, la poesía y las antigüedades. Al morir en 1521 y fue enterrado en Santa Maria sopra Minerva (Roma). Fue el último Papa que no había tenido órdenes sacerdotales en el momento de su elección al papado. 

 

El 5 de diciembre (1521), los delegados de los anglos católicos al enterarse del envenenamiento del Papa León X (de quien tenían todo su respaldo), se retiraron de la obediencia al papado y siguieron la misión en católica universal en forma independiente. La frase celebre “sin papa y sin rey, sólo Dios en sus tres personas obediencia y sin cambiar el catolicismo estaremos lejos de la política y de Roma, y continuaremos firmes al santo evangelio sin agregar nada que afecte la comunicación individual con el Altísimo”, fue la máxima expresión de estos varones de fe que ya estaban esparcidos por el mundo de los mortales terrícolas humanos creyentes y ubicados en las nuevas tierras y eso que hoy conoceos como nuevos continentes. Los clérigos ingleses que se escaparon de Inglaterra en 1515 y que se retiraron de la Iglesia de Roma con el envenenamiento ya asesinato del Papa León X, jamás regresaron a Inglaterra y juraron lealtad y obediencia a Dios antes que a los hombres. Recordamos la frase anglo católica: “Lejos de Roma, a kilómetros de Inglaterra y cada día más cerca a Dios y a su santo cielo sin pecar o lesionar la santa palabra”. 

 

El período del gobernante Enrique VIII 

 

Enrique VIII, rompió vínculos que le ataban políticamente con la sede de la Iglesia Romana. Con esta ruptura, el gobernante instituyó al gobierno de Inglaterra como máxima autoridad de la Iglesia inglesa y se le dio el nombre de Iglesia de Inglaterra. Esta separación se consolidó con su hijo y heredero del trono, Eduardo VI, bajo cuyo reinado, entre otras medidas, se dejó de exigir el celibato a los clérigos, se retiraron las imágenes, estatuas y esfinges (bultos o Matachos), de los templos religiosos y se cambió varias costumbres de cultos que no eran bíblicas. Algunas medidas de Eduardo VI provocaron multitud de conflictos entre el estado y muchas parroquias dentro de Inglaterra. Esta situación permitió a María I (la bruja sanguinaria), acceder al trono en 1554, y ella arbitrariamente restauro de nuevo el catolicismo romano y como cabeza el papa. No obstante, al morir sin descendencia en 1558, Isabel I convirtió Inglaterra definitivamente en un país de preponderancia anglicana y evangélica y libero al estado a entregar diezmos y primicias económicas a la sede de Roma. 

 

Las dos revoluciones del siglo XVII (1603 - 1707 - Revolución inglesa) 

 

Los reyes de Inglaterra eran poderosos, pero no disponían de ejército regular y sus ingresos eran limitados. Trataron de encontrar fondos sin tener que depender del Parlamento. Inglaterra era un país claramente cristiano anglicano y cualquier movimiento que pudiera interpretarse como un intento de restablecer el catolicismo romano fue objeto de una contundente respuesta del estado gobernante. La incapacidad de Carlos I de dar respuesta a estos problemas originó la guerra civil. 

 

El gobernante Ingles libero a los anglicanos del Diezmo Romano 

 

Después de la aprobación del Acta de Supremacía y la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia Católica Romana, la Iglesia de Inglaterra continuó adhiriéndose a las enseñanzas católicas tradicionales y no hizo inicialmente ninguna alteración a la doctrina. Los Diez artículos de Religión se publicaron en 1536 y constituyen los primeros artículos oficiales de fe de los anglicanos. Los artículos en su mayor parte coincidían con las enseñanzas de la Iglesia en Inglaterra tomados de la santa Biblia, antes de la Reforma de la Iglesia y defendían, entre otras cosas, la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, el sacramento de la Confesión, el honor y la invocación de Santos cristianos hasta 1535 y la oración por los muertos. La creencia en el purgatorio, sin embargo, se hizo no esencial. 

 

A esto le siguió la Institución del hombre cristiano (también llamada El libro de los obispos), en 1537, un esfuerzo combinado de numerosos clérigos y teólogos que, aunque no fuertemente alejados de Roma en sus inclinaciones, mostró un ligero movimiento hacia posiciones reformadas. Los obispos' El libro era impopular entre los sectores conservadores de la iglesia, y rápidamente también empezó a ser rechazado por Enrique VIII. Los Seis artículos, publicados dos años después, se alejaron de todas las ideas reformadas y afirmaron con fuerza las posiciones católicas con respecto a asuntos como la transubstanciación y la Misa de los difuntos. El King's Book, el artículo oficial de religión escrito por Enrique en 1543, también expresaba la teología sacramental católica y fomentaba la oración por los muertos.


El Papa de la época llamo al Rey Enrique VIII, Defensor de la Fe. 

 

Un cambio importante en la doctrina anglicana se produjo durante el reinado del hijo de Enrique, Eduardo VI, quien derogó los Seis artículos y bajo cuyo gobierno la Iglesia de Inglaterra se volvió más claramente reformada y lejos de Roma. Aunque las prácticas y el enfoque de la Iglesia hacia los sacramentos se vieron fuertemente influenciados por los de los reformadores continentales, conservó la estructura de la iglesia como episcopal. Luego, la Iglesia de Inglaterra se reunió brevemente con la Iglesia Católica Romana bajo María I (la bruja sanguinaria), antes de separarse nuevamente bajo Isabel I. 

 

El Acuerdo Religioso Isabelino fue un intento de poner fin a las divisiones religiosas entre los cristianos dentro de Inglaterra, y a menudo se considera un evento importante en la Historia Anglicana (Anglican History), sentando las bases para la "vía media" concepto de anglicanismo libre del diezmo romano. La naturaleza del anglicanismo temprano iba a ser de gran importancia para los anglos católicos del siglo XIX, quienes argumentarían que sus creencias y prácticas eran comunes durante este período y eran inofensivas para los primeros miembros de la Iglesia de Inglaterra. 

 

Otros Movimientos … Carolina Divina 

 

Los Caroline Divines fueron un grupo de influyentes teólogos anglicanos activos en el siglo XVII que se opusieron al luteranismo, calvinismo y puritanismo y enfatizaron la importancia de la política episcopal, la sucesión apostólica y los sacramentos. Los Caroline Divines también favorecieron la liturgia elaborada (en algunos casos favoreciendo la liturgia de la iglesia anterior a la Reforma), y la estética. Su influencia vio un renacimiento en el uso de imágenes y estatuas en las iglesias con preferencias en pinturas, óleos, retratos y retablos. Los líderes del renacimiento anglo-católico en el siglo XIX se basaron en gran medida en las obras de las Caroline Divines. 

 

Movimiento de Oxford 

 

El movimiento anglo-católico moderno, igual y diferente al antiguo anglo catolicismo 1515, comenzó con el Movimiento de Oxford en la época victoriana, a veces denominado "Tractarianismo". A principios del siglo XIX, varios factores causaron recelos entre los feligreses ingleses, incluido el declive de la vida eclesiástica y la difusión de prácticas no convencionales en la Iglesia de Inglaterra. La acción del gobierno británico en 1833 de comenzar una reducción en el número de obispados y arzobispados de la Iglesia de Irlanda inspiró un sermón de John Keble en la Iglesia de la Universidad de Oxford sobre el tema de la "apostasía nacional". Este sermón marcó el inicio de lo que se conoció como el Movimiento de Oxford. 

 

El objetivo principal del Movimiento de Oxford fue la defensa de la Iglesia de Inglaterra como una institución divinamente fundada, de la doctrina de la sucesión apostólica y del Libro de Oración Común como un " regla de fe". La idea clave era que el anglicanismo no era una denominación no católica sino una rama del catolicismo histórico, igual y junto con las Iglesias: Católica Romana, Iglesias Luteranas Escandinavas y las Iglesias Ortodoxas Orientales. Se argumentó que el anglicanismo había preservado la sucesión apostólica histórica de sacerdotes y obispos y, por lo tanto, los sacramentos católicos sin y serán válidos. Estas ideas se promovieron en una serie de noventa Tratados para los Tiempos ("Tracts for the Times"). Los principales líderes del Movimiento de Oxford fueron John Keble, John Henry Newman y Edward Bouverie Pusey. 

 

El movimiento ganó apoyo influyente, pero también fue atacado por algunos obispos de la Iglesia de Inglaterra y por los latitudinarios dentro de la Universidad de Oxford, que creían en ajustarse a las prácticas oficiales de la Iglesia de Inglaterra, pero que sentían que las cuestiones de doctrina, práctica litúrgica y eclesiástica organización tenían relativamente poca importancia. Dentro del movimiento de Oxford, surgió gradualmente un grupo mucho más pequeño que tendía a regresar al sometimiento a la supremacía de la Iglesia Católica Romana. En 1845, la universidad censuró un tratado titulado Ideal de una iglesia cristiana y su autor, el teólogo pro-católico romano W. G. Ward, sobre cuya base se imputó el apodo de Sala ideal ("Ideal Ward"). El año 1850, vio la victoria del clérigo evangélico George Cornelius Gorham en una célebre acción legal contra las autoridades de la iglesia. 

 

En consecuencia, algunos anglicanos de feligresía anglo-católica fueron recibidos en la Iglesia Católica Romana, mientras que otros, como Mark Pattison, abrazaron el anglicanismo latitudinario, y otros, como James Anthony Froude, se volvieron escépticos. Sin embargo, la mayoría de los seguidores del movimiento permanecieron en la Iglesia de Inglaterra y, a pesar de la hostilidad de la prensa y el gobierno, el movimiento se extendió. Sus prácticas litúrgicas fueron influyentes, al igual que sus logros sociales (incluidos los asentamientos de tugurios) y el renacimiento del monaquismo masculino y femenino dentro del anglicanismo.

 

Acontecimientos recientes 

 

Desde al menos la década de 1970, el anglo-catolicismo se ha estado dividiendo en dos campos distintos, a lo largo de una línea divisoria que quizás se remonta al trabajo del obispo Charles Gore en el siglo XIX. El Movimiento de Oxford se había inspirado en primer lugar en un rechazo del liberalismo y el latitudinarismo a favor de la fe tradicional de la "Iglesia Católica", definida por las enseñanzas de los Padres de la Iglesia y las doctrinas comunes de las históricas iglesias cristianas orientales y occidentales. Debido al énfasis en mantener las tradiciones, hasta la década de 1970, la mayoría de los anglo-católicos rechazaron el desarrollo liberalizador, como el otorgamiento de las órdenes sagradas a las mujeres. Actualidad "tradicionalista" Los anglo-católicos buscan mantener la tradición y la doctrina anglicana en línea con la de las iglesias católica romana y ortodoxa oriental. 

 

A menudo se alían con los anglicanos evangélicos conservadores para defender las enseñanzas tradicionales sobre la moralidad sexual y el papel de la mujer en la Iglesia. La principal organización de la Iglesia de Inglaterra que se opone a la ordenación de mujeres, Forward in Faith, está compuesta en gran parte por anglo-católicos. Sin embargo, el trabajo de Gore, que lleva la marca de la alta crítica reformada liberal, allanó el camino para una forma alternativa de anglo-catolicismo influenciado por la teología liberal. Así, en los últimos años, muchos anglo-católicos siguen cuestionando la ordenación de mujeres, el uso de un lenguaje inclusivo en las traducciones de la Biblia y la liturgia, y rechazando actitudes progresistas libertinas hacia la homosexualidad y la bendición de las uniones del mismo sexo. Algunos anglicanos descarriados a menudo se refieren a sí mismos como "anglo-católicos liberales". Cuanto más "progresista" o "liberales" El estilo del anglo-catolicismo está representado por Afirmando el Catolicismo y la Sociedad de Sacerdotes Católicos. Una tercera corriente del catolicismo anglicano critica elementos tanto del liberalismo como del conservadurismo, inspirándose en cambio en la Nouvelle Théologie (teología), católica romana del siglo XX, especialmente Henri de Lubac. Este movimiento rechazó el predominio del tomismo y la neoescolástica en la teología católica y, en cambio, abogó por un "regreso a las fuentes" de la fe cristiana (las Escrituras y los escritos de los Padres de la Iglesia), permaneciendo abiertos al diálogo con el mundo contemporáneo sobre cuestiones de teología. John Milbank y otros dentro de esta línea han sido fundamentales en la creación del movimiento fraterno (aunque predominantemente llamado ecumenismo por los anglicanos oficialistas y los católicos romanos), conocido como la ortodoxia radical. 

 

Otros anglo-católicos tradicionalistas han abandonado el anglicanismo oficialista de Inglaterra para formar "iglesias anglicanas continuas" como los de la Iglesia Católica Anglicana y la Comunión Anglicana Tradicional. Otros, como Ann Widdecombe, han dejado el anglicanismo por completo por las iglesias católica romana u ortodoxa oriental, en la creencia de que los cambios doctrinales liberales en las iglesias anglicanas han ido demasiado lejos y varios grupos de clérigos han prostituido la verdadera fe y las practicas verdaderas junto al desvió de las enseñanzas del santo evangelio de Jesucristo. 

 

Antíguos Anglo Católicos de 1515 

 

En 1973, se dio la controversia dentro de Estados Unidos entre anglicanos liberales y anglicanos conservativos y la división en la unidad se acrecentó por la preferencia homosexual de algunos clérigos y la ordenación del sacerdocio femenino al considerar que así como el varón no puede parir físicamente hijos o aumentar la vida humana y es sólo una tarea especial encomendada por Dios exclusivamente a la mujer, la mujer no puede parir hijos espirituales o transmitir el poder del Espíritu Santo porque Dios sólo le encomendó al varón desde el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento Jesus de Nazaret sólo escogió varones para extender su ministerio y poder subir al Altar de Dios transmitiendo el poder y los dones que cada creyente puede recibir con las bendiciones de un verdadero sacerdote masculino para construir el reino de Dios y su justicia. Los sacramentos entregados por una mujer no son validos y el sacerdote homosexual practicante no tiene validez la sacramental y cualquiera que lo haga es farsa y no tiene valor para Dios porque es abominación. Los anglicanos conservativos se separaron del anglicanismo oficialista que estaba desviando las practicas y la ruptura con los mandamientos y sacramentos emanados de Dios Creador. 

 

En la ciudad de Bogotá, capital de la República de Colombia (Sur América), el 7 de enero (1973), invitados por el Consejo Británico de Bogotá (Bárbara de Calderón era su directora), arribaron cinco (5). sacerdotes anglo católicos casados y siete (7), sacerdotes célibes del Movimiento Antiguo Anglo Católico 1515. La ocasión se aprovechó para invitar a jóvenes varones de varias universidades y colegios de la urbe capitalina. A través de conferencias, mesas redondas y debates, los clérigos anglo católicos expusieron la historia de la Iglesia de Inglaterra y del movimiento de los anglicanos tradicionalistas continuantes. En Colombia y en los países de América Latina aún no se conocía el termino -anglicano o anglicanismo- y simplemente la población estudiantil tenia escaso conocimiento de la presencia de clérigos de la Iglesia Protestante Episcopal que ya tenía una afiliada en Colombia, que era desconocida y nada popular entre la juventud capitalina. 

 

Em 1973, Doña Bárbara de Calderón invito a Leonardo Marin-Saavedra (empleado de confianza del Consejo Británico y profesor de español de niños extranjeros que arribaban con sus padres a Bogotá de Inglaterra y países europeos). Doña Bárbara era conocedora que Leonardo tenía vocación sacerdotal y que entre otras ideas presentaba dudas para ingresar al clero de la Iglesia de Roma, además era un defensor del matrimonio de los sacerdotes y proclamaba desde entonces un celibato opcional y la “opción por los pobres” emanadas del carisma y testimonio del diacono y Martir San Lorenzo. Leonardo logro agrupar a más de 500 jóvenes que se reunieron el Teatro Jorge Eliecer Gaitan de la metrópoli. Durante las conferencias y charlas de los anglos católicos antiguos, mas de 3000 jóvenes capitalinos de varias regiones de la Republica de Colombia y jóvenes estudiantes extranjeros de Ecuador, Perú, Venezuela y Panamá, que estudiaban en la misma ciudad, participaron de la hermandad con los clérigos extranjeros que promovían el celibato opcional y la opción por los pobres. La semilla dio fruto y hoy en abundancia. 

 

El 17 de diciembre (1975), junto a 350 jóvenes capitalinos, en los predios del Templo Luterano de Bogotá (Avenida Caracas), Leonardo Marin-Saavedra junto a 350 jóvenes de Colombia, Venezuela, Ecuador, España, Alemania, Brasil y Perú, recibió por vez primera el Hábito de San Lorenzo, hizo sus primeros votos de castidad, obediencia a Dios y pobreza, con la bendición e imposición de manos de clérigos ingleses de la Comunión Anglicana Ortodoxa. El 18 de diciembre (1975), se le dio nombre a la nueva organización cristiana católica, denominándola Iglesia Anglicana Latino-Americana. Se redactaron los primeros estatutos y cánones de la organización y se entregaron pautas para el desarrollo e implementación de esta. Tres (3), inmuebles (casas), del sector de la Candelaria del centro de la ciudad (propiedad de la familia Marin-Restrepo), fueron adaptadas y organizadas para la comunidad de los Monjes Misioneros de San Lorenzo. La Comunión Anglicana Ortodoxa de Inglaterra nombro al monje Leonardo Marin-Saavedra como su primer Director, Líder espiritual de la juventud latinoamericana anglicana tradicionalista y Director Vocacional para desarrollar el ministerio desde Bogotá para todo el mundo creyente. 

 

Todos los participantes aceptaron ser miembros del Movimiento Antiguo Anglo Católico 1515 a través de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975. Desde ese momento varios clérigos y párrocos adscritos a la jurisdicción de la Iglesia Católica Romana empezaron con persecución y promovieron una fuerte inquisición en contra de este grupo que llego de la nada y que los hizo aterrar por el numero de jóvenes que se estaban adhiriendo a la hermandad y que tenían protagonismo y liderazgo en los últimos tiempos que empezaban a germinar como la semilla de cambio que se requería en los fundamentos de fe y en los mismos testimonios que de vida que no se veían en las comunidades clericales, porque la gran mayoría parecían funcionarios gubernamentales o empresarios comerciantes que nada tenían que ver con varones clérigos de piedad, sencillez y humildad, con exquisitez y elegancia, y lejos de caminar con rectitud y honestidad. 

 

Ordinariatos farsa para anglicanos continuantes y anglo católicos 

 

A finales de 2009, en respuesta a las solicitudes de varios grupos de anglicanos conservativos de todo el mundo que no estaban satisfechos con los movimientos liberalizadores dentro de la Comunión Anglicana de Inglaterra y su filial de Estados Unidos, el Papa Benedicto XVI (Nombre secular: Joseph Alois Ratzinger), emitió la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus. Este documento invitaba a grupos de anglicanos conservativos a ingresar a la Iglesia Católica Romana y a formar engrosando las filas de eso que se denominó "ordinariatos para ex anglicanos" o "ordinariatos personales" bajo la jurisdicción eclesiástica de la sede de la Iglesia de Roma, sumisos y obedientes al Papa de Roma y a sus sucesores. La invitación afirmaba que preservarían al mismo tiempo elementos de los aspectos litúrgicos, musicales y otros de su patrimonio anglicano, que los clérigos anglicanos casados serian respetados en su estado civil y en su trayectoria eclesiástica como los cargos administraran en su momento de la fusión clerical. 

 

Bajo estos términos, las agrupaciones regionales de anglicanos conservativos que desearan entrar en plena comunión con la Iglesia Católica Romana podrían solicitar la recepción de la sede romana bajo la jurisdicción de un "ordinario" (es decir, un obispo o sacerdote), designado por Roma para supervisar la comunidad. Mientras se encuentren en un país o región que sea parte de la Iglesia Latina de la y bajo obediencia a la Iglesia Católica Romana, estos ordinarios conservarían aspectos del patrimonio anglicano, como sacerdotes casados y música coral y liturgia tradicional inglesa. Debido a que las constituciones apostólicas son el nivel más alto de la legislación papal y no tienen límite de tiempo, la invitación estaría abierta a un futuro indefinido a “favor de los interesados”. Como dato curioso roma invito primero a los anglicanos conservativos antes que invitar a la unión a clérigos de las iglesias ortodoxas. 

 

Algunos han establecido paralelismos con las iglesias católicas orientales. Sin embargo, afirmaba el documento, que, aunque hay algunos puntos en común, los ordinariatos serán parte de la Iglesia Latina (Sui Iuri), dentro de la Iglesia Católica Romana como lo habían sido antes de la ruptura con Roma tras el reinado de María I (la bruja sanguinaria), de Inglaterra y su Divina La liturgia de adoración es un uso (variación) del Rito Romano. 

 

El primer ordinariato para antiguos anglicanos conservativos, usurpó sin permiso del Movimiento Antiguo Anglo Católico 1515, el nombre de la virgen venerada por los anglos católicos y lo denomino el vaticano como: “Ordinariato personal de Nuestra Señora de Walsingham”, y se estableció el 15 de enero de 2011 en el Reino Unido. El segundo ordinariato, conocido como el Ordinariato Personal de la Cátedra de San Pedro, se estableció el 1 de enero de 2012 en los Estados Unidos. Las parroquias de uso anglicano ya existentes en los Estados Unidos, que existían desde la década de 1980, formaron una parte del primer ordinariato estadounidense para ex anglicanos. 

 

El Arzobispo John Anthony Hepworth (23 de marzo de 1944 – 1 de diciembre de 2021), fue un obispo australiano que fungía para la época de la llamada de Joseph Alois Ratzinger (Papa Benedicto XVI), como Arzobispo Primado de la Comunión Anglicana Tradicional (Traditional Anglican Communion), traiciono a la organización anglicana católica, se unió a la Iglesia de Roma a través del Anglicanorum Coetibus que utilizo Roma Imperial para someter y dividir a los anglicanos de todas las ramas. El Arzobispo John Anthony Hepworth había presidido como Obispo Ordinario de la Iglesia Católica Anglicana en Australia y Arzobispo y Primado de la TAC (organismo internacional de Iglesias Anglicanas continuantes agrupadas). 

 

El ingenuo y santo Arzobispo John Anthony Hepworth al poco tiempo de abrazar el Anglicanorum Coetibus fue degradado a laico y con tiempo de espera para recibir de nuevo las ordenes sagradas y al sometimiento de la Iglesia de Roma. La comunión Anglicana Tradicional se desbarato, otros gallos nada anglos católicos tomaron las riendas de esta comunión y el movimiento anglicano continuante quedo más dividido que natilla de pobre. Los clérigos solteros jóvenes no siguieron los pasos del Arzobispo John Anthony Hepworth, varios clérigos antiguos anglo católicos continuaron hasta nuestros días la misión evangelizadora en forma independientes, soberana y libre de monopolios, controles, sometimientos o esclavos del mal y de la muerte que promueven los falsos representantes de la fe cristiana en la tierra y que hacen negocio con la fe de incautos y santos que se dejan manipular por las cupulas corruptas y fraudulentas del verdadero amor, servicio y compasión.   

 

Muchas parroquias anglicanas entre 2009 y 2012, ya estaban en comunión con la Iglesia de Roma y utilizaban la misma liturgia anglicana que en algunos casos fueron modificadas y aprobadas por la sede romana. A ellos se unieron otros grupos y parroquias de episcopales y algunos otros anglicanos conservativos. Fue un caos y desastre para grupos e Iglesias anglicanas, Benedicto XVI logro dividir a los anglicanos conservativos, también golpeó con su estrategia maquiavélica las filas de los episcopales protestantes de Estados Unidos y de varias provincias episcopales protestantes en América Latina y Mar Caribe. Un tercer ordinariato, conocido como el ordinariato personal de Nuestra Señora de la Cruz del Sur, se estableció el 15 de junio de 2012 en Australia. 

 

El término "ordinariato anglicano" a veces se usa por presión incorrectamente para referirse a los ordinariatos para ex anglicanos conversos al romanismo, pero el obispo y los ordinarios de los tres ordinariatos desaconsejan enérgicamente usar este término para disimular el látigo del imperio religioso y no se encuentra en ninguna página web oficial de Roma Vaticana, que pertenezcan a los anglicanos a los ordinariatos o sus comunidades. Los ordinariatos tienen el estatus aparentemente de diócesis y sus miembros son católicos romanos, pero no anglicanos, aunque fueron robados dentro del anglicanismo conservativo. El "Catecismo de la Iglesia Católica Romana afirma ser la expresión autorizada de la fe católica profesada por los miembros del ordinariato." 

 

Prácticas y creencias

 

Teología - Históricamente, los anglo-católicos valoran la tradición de la Iglesia primitiva e indivisa, vieron su autoridad como coextensiva con las Escrituras. Volvieron a enfatizar la historia y la forma institucional de la Iglesia. El anglo-catolicismo fue emocionalmente intenso y, sin embargo, se sintió atraído por aspectos de la Iglesia anterior a la Reforma, incluido el renacimiento de las órdenes religiosas, la reintroducción del lenguaje y el simbolismo del sacrificio eucarístico, y “el renacimiento de la confesión privada” aunque sigue en discusión si es necesario abolir este sacramento peligroso para la seguridad de la vida del confesante. Su espiritualidad es Evangélica, pero Alta Iglesia en contenido y forma." Al mismo tiempo, los anglo-católicos sostienen que "el católico romano ha corrompido el ritualismo original; y ella (la Iglesia Anglicana), afirma que el ritualismo que presenta es un renacimiento en pureza del ritualismo original de la Iglesia Católica." 

 

La espiritualidad de los anglo-católicos se extrae en gran medida de las enseñanzas de la Iglesia primitiva, además de las Caroline Divines. El arzobispo de Canterbury Matthew Parker, en 1572, publicó De Antiquitate Britannicæ Ecclesiæ, que trazó las raíces de la Iglesia anglicana, argumentando que "la Iglesia británica primitiva difiere del catolicismo romano en puntos clave y, por lo tanto, proporcionó un modelo alternativo para el cristianismo patrístico," una opinión repetida por muchos anglo-católicos como Charles Chapman Grafton, obispo de la diócesis de Fond du Lac. Además, los anglo-católicos sostienen que las iglesias anglicanas han mantenido la "catolicidad y la apostolicidad". En la misma línea, los anglo-católicos enfatizan las doctrinas de la sucesión apostólica y el triple orden, y sostienen que la Iglesia anglicana las retuvo después de que pasó por la Reforma inglesa. 

 

De acuerdo con la Iglesia Ortodoxa Oriental y las Iglesias Ortodoxas Orientales, los anglo católicos, junto con los antiguos viejos católicos (Veteros Católicos); y los luteranos, apelan al "canon" (o regla),  de San Vicente de Lerins: "Lo que en todas partes, lo que siempre y lo que todos han creído, eso es verdadera y propiamente católico universal." Los Treinta y Nueve Artículos Anglicanos de Religión, hacen distinciones entre las interpretaciones de la doctrina anglicana y católica romana; a los ojos de los anglo-católicos, los Treinta y Nueve Artículos son católicos y contienen declaraciones que profesan la fe universal de la Iglesia primitiva. Como los Artículos fueron escritos intencionalmente de tal manera que estuvieran abiertos a una variedad de interpretaciones, los anglo-católicos han defendido sus prácticas y creencias como consistentes con los Treinta y Nueve Artículos. Una tendencia reciente en el pensamiento anglo-católico relacionado con los Treinta y Nueve Artículos ha incluido la Nueva Perspectiva sobre Pablo. No es una obligación usar estos “Treinta y Nueve Artículos de Religión” si antes analizar su contenido, por consiguiente, que hay libertad s en su uso o desuso. 

 

Los clérigos anglo-católicos no siempre escuchan confesiones privadas, pero si ungen a los enfermos, considerando estas prácticas como sacramento. El clásico aforismo anglicano con respecto a la confesión privada es: "Todos pueden, algunos deben, ninguno debe". Los anglo-católicos también ofrecen oraciones por los difuntos y la intercesión de los santos hasta 1535; C. S. Lewis, a menudo considerado un anglo-católico en su sensibilidad teológica, fue citado una vez diciendo que, por supuesto que rezo por los muertos. La acción es tan espontánea, así que todo menos inevitable, que sólo el caso teológico más compulsivo contra él me disuadiría. Y apenas sé cómo sobreviviría el resto de mis oraciones si los de los muertos estuvieran prohibidos. A nuestra edad, la mayoría de los que más amamos están muertos. ¿Qué tipo de relación con Dios podría tener si lo que más amo fuera inmencionable para Él? 

 

Los anglicanos de la feligresía anglo-católica también creen en la presencia real y objetiva de Cristo en la Eucaristía y entienden que la forma en que se manifiesta en el sacramento es un misterio de fe. Al igual que los ortodoxos orientales y los luteranos, los anglo-católicos, con la excepción de la minoría de los papalistas anglicanos, rechazan las doctrinas romanas de la supremacía y la infalibilidad papal, y Walter Herbert Stowe, un clérigo anglo-católico, explica la posición anglicana sobre estas asuntos: Los Anglo-Católicos rechazan todas estas afirmaciones excepto la de Primacía por los siguientes motivos: No hay evidencia en la Escritura o en cualquier otro lugar que Cristo confirió estas potencias a San Pedro; no hay evidencia de que San Pedro las reclamó por sí mismo o sus sucesores; hay una fuerte evidencia contraria de que San Pedro erró en un asunto importante de fe en Antioquía, el comer juntos y la disputa social de cristianos enteros 

 

Sin embargo, los anglo-católicos comparten con los católicos romanos la creencia en la naturaleza sacramental del sacerdocio y en el carácter sacrificial de la misa. Una minoría de anglo-católicos también fomenta el celibato sacerdotal como opcional. La mayoría de los anglo-católicos, debido al silencio de Los Treinta y Nueve Artículos sobre el tema, fomentan la devoción a la Santísima Virgen María, pero no todos los anglo-católicos se adhieren a una alta doctrina de mariología; en Inglaterra, su título de Nuestra Señora de Walsingham es popular. Con relación al santo rosario los anglos católicos tienen una camándula especial pequeña con la imagen de Santa Maria de Walsingham y 12 piedras de color azul para orar, se incluyen salmos y oraciones espontáneas inspiradas en el Espíritu Santo dentro del mismo. El Santo Rosario es opcional, hay clérigos mariólogos y clérigos no mariólogos. 

 

Prácticas litúrgicas 

 

Los anglo-católicos a menudo se identifican por sus prácticas y ornamentos litúrgicos. Estos se han caracterizado tradicionalmente por los "seis puntos" de la práctica eucarística del Renacimiento Católico posterior: Altar Alto, Iglesia Anglo-Católico del Buen Pastor (Rosemont, Pensilvania). Vestimentas eucarísticas. Orientación hacia el este del sacerdote en el altar en lugar del lado norte, la práctica evangélica tradicional anglicana. Pan sin levadura para la Eucaristía. Mezcla de agua con vino eucarístico. Incensio. Velas o veladoras ('Lights' candles). Otras prácticas católicas tradicionales anglicanas se observan dentro del anglo-catolicismo, incluida la adoración eucarística. Algunas de estas "innovaciones" anglo-católicas desde entonces han sido aceptados por los anglicanos de la iglesia amplia, no por los anglicanos evangélicos o de la iglesia baja. 

 

Corrientes litúrgicas dentro del anglo-catolicismo 

 

Algunos, como los miembros originales del Movimiento Anglo Católico 1515, los del Movimiento de Oxford, utilizan textos litúrgicos anglicanos oficiales como el Libro de la Oración Común. Otros usan el rito católico moderno de la misa. Ciertos usan el antiguo rito católico de la Misa "Tridentina", en inglés, español, idioma vernáculo del clérigo, latín, o liturgias basadas en él, como el Misal Inglés o Anglicano Estadounidense. Hay unos que utilizan ocasionalmente el Rito Sarum Inglés medieval, que es ampliamente similar a la Misa Tridentina, en inglés o latín. Las preferencias por el inglés isabelino y los textos en inglés moderno varían dentro del movimiento. 

 

En los Estados Unidos, un grupo de anglo-católicos de la Iglesia Episcopal Protestante del Buen Pastor (Rosemont, Pensilvania), publicó, bajo las rúbricas del Libro de Oración Común de 1979, el Libro de Servicio Anglicano como "una adaptación en lenguaje tradicional del Libro de Oración Común de 1979 junto con el Salterio o Salmos de David y devociones adicionales". Los Clérigos del Movimiento Antiguo Anglo Católico 1515 usan el Libro de Oración Común Versión 1928. Este libro está basado en el Libro de Oración Común de 1979, pero incluye oficios y devociones en el lenguaje tradicional del Libro de Oración de 1928 que no están en la edición de 1979. El libro también se basa en fuentes como el Misal Anglicano. 

 

En muchas iglesias anglo-católicas, al clero se le llama Reverendo, y en lugares donde se acepta el ministerio sacerdotal de la mujer de la Iglesia Episcopal Protestante de Estados Unidos, Reverenda. Los miembros de los ordinariatos personales de la Iglesia Católica Romana para antiguos anglicanos creados por el Papa Benedicto XVI a veces se denominan extraoficialmente “católicos anglicanos”. El término fue acuñado a principios del siglo I (era cristiana), aunque después del secuestro y asesinato de Jesuristo, ya existían movimientos cristianos que enfatizaban la naturaleza universal de la creencia y fe, y que el en el Concilio Ecuménico de Nicea, los creyentes participantes llamaron a los 3 obispos británicos como los anglos cristianos de la isla. 

 

En el siglo X, tras resistir y rechazar una serie de ataques vikingos, Inglaterra se unificó políticamente bajo el mando del monarca del reino de Wessex (la principal potencia anglosajona), Athelstan, nieto de Alfredo el Grande. Tras la ascensión de Jacobo VI de Escocia al trono de Inglaterra en 1603 y la unión con Escocia en 1707 resulta menos apropiado diferenciar la historia de Inglaterra de la del resto del Reino Unido. Particularmente influyentes en la historia del anglo-catolicismo fueron las Caroline Divines del siglo XVII, el cisma jacobita de no jurar de los siglos XVII y XVIII, y el Movimiento de Oxford, que comenzó en la Universidad de Oxford en 1833 y marcó el comienzo de un período de anglicanismo. historia conocida como el "renacimiento católico". 

 

Es una mentira afirmar que “una minoría de anglo-católicos”, a veces llamados en forma despectiva los “papistas (papalistas), anglicanos”, se consideraban bajo la supremacía papal, aunque no estuvieran en comunión con la Iglesia Católica Romana. Esta idea empezó para bloquear desde Estados Unidos por un grupo protestante episcopal a quienes desde Sur América hacían un trabajo misionero loable y temieron que se les cayera el quiosco del negocio, porque no son varones piadosos de fe sino hombres de negocio y francachela. Estos anglo-católicos, especialmente en Inglaterra, a menudo celebran Misa según la Misa de Pablo VI y se preocupan por buscar la reunión con la Iglesia Católica Romana, pero muchas veces les da miedo no nombrar a Roma porque en el fondo viven como holgazanes de las limosnas y donaciones u ofrendas de la Iglesia. Los verdaderos clérigos del Movimiento Antiguo Anglo Católico 1515, tiene un trabajo civil remunerado para vivir y mantener a sus familias y no son parásitos con el robo del diezmo ni viven de la caridad pública. “Con el sudor de tu frente todos deben ganar el pan”.




 LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA NO ES LA PRIMERA IGLESIA CRISTIANA NI LA MADRE DE LA IGLESIA DE JESUCRISTO


La Iglesia cristiana nació con Jesucristo y se extendió mediante las primeras comunidades apostólicas, comenzando por Jerusalén. En el Nuevo Testamento encontramos comunidades en Antioquía, Corinto, Éfeso y Cencreas, además de las siete iglesias mencionadas en Apocalipsis: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.


Roma no fue el punto de partida de todo el cristianismo. Fue uno de los centros importantes de la Iglesia antigua, pero también existieron tradiciones cristianas vinculadas con Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Armenia, Etiopía, Persia y otras regiones. Las iglesias etíopes, copta, armenia y siríacas poseen histórias propias que no pueden reducirse a simples desprendimientos de la Iglesia católica romana. En 1515, clérigos del Movimiento Antiguo Anglo Católico se separaron de la Iglesia de Inglaterra en 1515 y dejaron de obedecer a la Iglesia de Roma, al Papa y al Vaticano, a partir de 1521. La Iglesia de Inglaterra rompió la unidad con la Iglesia de Roma en 1535 hasta nuestros dias. El arbol genealógico y la herencia de la sucesión apostólica de Jesucristo bajo los santos apostoles, la ostentan millones de cristianos creyentes que no están afiliados al imperio religioso romano, no son miembros del regimen espiritual británico, están lejos a millas de distancia de báculos orientales, griegos o ucranianos, y muy cerca de Dios desde cada corazón. 


Con el paso de los siglos se produjeron divisiones, disputas doctrinales y separaciones institucionales. La ruptura entre Roma y Constantinopla se desarrolló durante siglos y suele situarse convencionalmente en 1054; la Reforma protestante comenzó en el siglo XVI y dio origen a nuevas tradiciones eclesiales. Por eso, no todas las iglesias cristianas proceden de Roma, ni todas las que no son católicas nacieron de la Reforma protestante.



¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE PARA ROMA REIVINDICAR QUE ES LA IGLESIA VERDADERA DE CRISTO?



Porque esa afirmación sustenta una parte fundamental de su pretensión de autoridad: la sucesión apostólica, el primado del papa y la idea de que en la Iglesia católica subsiste la Iglesia fundada por Cristo. Desde esa perspectiva, Roma no se presenta simplemente como una tradición cristiana entre otras, sino como la institución que conserva la plenitud de los medios de salvación.


Pero aquí surge una pregunta inevitable: ¿una afirmación institucional demuestra por sí misma que Dios le otorgó autoridad exclusiva sobre todos los cristianos? No. Esa pretensión debe examinarse a la luz de las Escrituras, de la historia y de los argumentos que la sustentan.


Jesucristo es el fundamento de la Iglesia. Pablo escribió: «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Corintios 3:11). Y también enseñó que Cristo es la cabeza de la Iglesia (Efesios 5:23). Por tanto, ninguna institución humana debería confundir su propia autoridad histórica con la autoridad absoluta que pertenece a Cristo.


¿QUÉ BUSCO ROMA AL REIVINDICAR LA USURPACION COMO AUTORIDAD?


Desde el punto de vista institucional, busca preservar su unidad doctrinal, defender su continuidad histórica y sostener la legitimidad de su autoridad espiritual. Eso no demuestra, por sí solo, que cada católico actúe con malas intenciones; tampoco permite atribuir una única motivación a todos los miembros de la Iglesia católica.


Sin embargo, cuando una institución considera que posee una autoridad religiosa exclusiva, puede surgir un problema: las comunidades que rechazan esa autoridad quedan calificadas como separadas, desobedientes o doctrinalmente equivocadas. De ahí nacen disputas sobre quién tiene derecho a enseñar, interpretar las Escrituras y definir la verdadera fe cristiana.


La historia europea registra persecuciones y medidas coercitivas contra disidentes religiosos, incluidas acciones de autoridades eclesiásticas y civiles vinculadas al catolicismo. Esos hechos deben investigarse y juzgarse con fechas, documentos y responsables concretos, sin convertirlos en una acusación indiscriminada contra todos los católicos de todas las épocas.


La pregunta bíblica sigue siendo válida: ¿deben los cristianos obedecer a una autoridad humana cuando consideran que sus órdenes contradicen a Dios? Los apóstoles respondieron: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29).


LA HISTORIA DEL CRISTIANISMO NO COMIENZA EN ROMA, Y LA FE Y CREENCIA CRISTIANA COMO LA BIBLIA NO LE PERTENECE A INSTITUCIÓN ALGUNA


La Iglesia católica romana tiene una historia antigua y una influencia enorme, pero eso no significa que todas las comunidades cristianas desciendan institucionalmente de ella. Confundir antigüedad, continuidad histórica y autoridad divina es un error de razonamiento: son cuestiones relacionadas, pero diferentes.


La existencia de iglesias cristianas fuera de la comunión romana demuestra que la historia del cristianismo es más amplia que la historia del papado. Las diferencias entre esas iglesias deben analizarse con rigor, no borrarse mediante un árbol genealógico que coloque a Roma como origen de todos.


Cristo es el fundamento de la fe cristiana; Roma es una institución histórica. No son conceptos equivalentes. Ninguna afirmación de exclusividad debe aceptarse únicamente porque una institución la proclame sobre sí misma: debe examinarse, contrastarse y discutirse con argumentos.


La pregunta final es sencilla: si Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, ¿por qué habría que considerar automáticamente que toda comunidad cristiana que no reconoce la autoridad del papa carece de legitimidad ante Dios? Esa conclusión necesita demostración; no basta con repetirla.

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