sábado, 3 de octubre de 2026

Consagraciones

 

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MOVIMIENTO ANTIGUO ANGLO CATOLICO 1515

 

Ceremonia Cristiana de Consagración Episcopal 

 

IGLESIA ANGLICANA LATINO-AMERICANA 1975

 

MISA MAYOR ANGLO-CATÓLICA

PARA CONSAGRACIONES EPISCOPALES

 

Fecha …

 

Hora:  

 

(… horas)

 


Lugar:

 

 

Pais:

 

 

Maestro ceremonial:

 

Delegados presenciales:

 


Testigos:

 

 

Epíscopos Co-consagrantes:

  

El obispo presidente de la ceremonia de consagración episcopal, es autónomo para usar esta liturgia, introducir cambios a la misma o utilizar la liturgia de consagración episcopal sugerida por el manual tradicional o que provenga del catolicismo universal primitivo y originario. 

 

De rodilas

 

Una vez que el Celebrante ha preparado el Cáliz en el altar y ha registrado el Misal, baja las gradas, hace la genuflexión al Santísimo Sacramento encerrado en el Sagrario y empieza con la señal de la Cruz, diciendo (y todos los asistentes con él):

 

Y luego prosigue, alternando con el Monaguillo:

 

  

Celebrante: En el Nombre del † Padre y del †Hijo y del † Espíritu Santo …

 

 Todos: Amén

 

 

Celebrante: La Gracia de Dios Padre, las bendiciones del Hijo y la protección del Espíritu Santo estén con todos vosotros…

 

Todos: Y con tu espíritu

 

 

 

Celebrante: Juzgame oh, Dios y defiende mi causa contra la gente malvada: del hombre perverso y engañador líbrame.

 

 

 

 

Pueblo: Siendo tu, oh Dios mi fortaleza como me siento yo desamparado, y porque ando triste al verme molestado por mi enemigo?

 

 

 

 

Celebrante: Enviame tu luz y tu verdad: ellas me han de guiar y conducir a tu santo monte, y a tu morada del Cielo

 

 

 

 

Pueblo: Y entraré al altar de Dios: y hasta Dios que es alegría de mi juventud.

 

 

 

 

Celebrante: Y te alabare con la citara, oh Dios, Dios mio: por que estas triste, alma mia, por que me turbas?

 

 

 

 

Pueblo: Espera en Dios; pues aun he de celebrarte como a mi Dios y Salvador.

 

 

 

 

Celebrante: Gloria al Padre, gloria  al Hijo y Gloria al Espiritu Santo

 

 

 

 

Pueblo: Como era en un principio y ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen

 

 

 

 

Celebrante: Entraré al altar de Dios

 

 

 

 

Pueblo: Hasta Dios, que alegra mi juventud.

 

 

 

 

Celebrante: Nuestro socorro esta en el Senor,

 

 

 

 

Pueblo: Que hizo el cielo y la tierra

 

 

Celebrante: Para acercarnos a Dios debemos humillarnos y reconocernos públicamente pecadores, rezando, después del Celebrante, el Acto de contrición, y recibiendo de él la absolución de las faltas veniales …

 

 

 

Todos: En silencio y con los ojos cerrados pueden presentarle los pecados directamente a Dios

 

 

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, y perdónanos nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

 

 

 

Celebrante: Así sea

 

Todos:

 

 

Yo, pecador, me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre; que pequé gravemente con el pensamiento, palabra, y obra, (dándose tres golpes de pecho) por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos, y a vos, Padre, que roguéis por mí a Dios nuestro Señor.

 

 

 

Celebrante: Dios todopoderos tenga misericordia de vosotros, y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna.

 

 

Pueblo: Así sea.

 

 

Celebrante: El Señor todopoderoso y misericordioso nos conceda la absolución  † y el perdón † de nuestros pecados †.

 

 

Pueblo: Así sea.

 

 

Celebrante: Oh Dios, vuélvete a nosotros y nos darás la vida.

 

 

Pueblo: Y tu pueblo se alegrará en Ti.

 

 

Celebrante: Muéstranos, oh Señor, tu misericordia.

 

 

Pueblo: Y sálvanos.

 

 

Celebrante: Señor, escucha mi oración.

 

 

Pueblo: Y mi clamor llegue hasta Ti.

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

El Celebrante sube al altar

 

 Obtenido con todo esto el beneplácito del Señor, el sacerdote Obispo junta las manos, y, subiendo las gradas del altar, besa la piedra del mismo (la piedra del Sacrificio o piedra sagrada). Este beso al altar, significa el respeto, la veneración, el amor del Sacerdote por Jesucristo, representado por el altar. La piedra del altar, siempre contiene las reliquias de Santos Mártires. Besando el altar, el Sacerdote muestra su unión con todos los Santos glorificados, reunidos en Christo, su Señor, y nos recuerda la obligación de ofrecernos, de inmolarnos como los Santos, si es que verdaderamente queremos participar del Sacrifico de Jesucristo. (Aquí se recuerda la memoria de Fray Martín Lutero, quien entregó su vida al Señor Dios, reformando la Iglesia de Jesucristo, de aquellas desviaciones que la habían sumido en la miseria y en las cosas del mundo con líderes y pastores corruptos)

 

  

Celebrante: Borra, oh Señor, nuestras iniquidades, para que merezcamos entrar con pureza de corazón al Santo de los Santos, por Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

 

E inclinado sobre el altar, continúa diciendo:

 

 

Celebrante: Rogámoste, Señor, que, por los méritos de tus Santos, cuyas Reliquias están aquí (y besa el altar), y por todos los Santos, te dignes perdonarme todos mis pecados. Así sea.

 

El Diácono presenta al Celebrante (se escoge uno de los recién ordenados) la naveta con el incienso, le solicita al presidente de la asamblea, que lo bendiga, diciendo:

 


Diácono: Y mi clamor llegue hasta ti.

 

 

 

Celebrante: Bende†cido seas por Aquél en cuyo honor vas a ser quemado. Así sea.

 

 

El humo del incienso simboliza la oración de los Santos, y la nuestra, que sobre todo Durante la Misa debe dirigirse hacia Dios igual que el incienso que se eleva al cielo. La incensación del altar es un homenaje de adoración a la Majestad divina, y una señal de reverencia a las reliquias de los Santos y al mismo altar. Antes de incensar, el Sacerdote, en honor de la Santísima Trinidad, pone en tres veces el icienso en el fuego del incensario, y lo bendice haciendo el signo de la Cruz. Después, inciensa primero la Cruz del altar, después las reliquias del mismo, y después al altar. Seguidamente, es incensado tres veces el Sacerdote, porque él representa a Jesucristo y es el Ministro de Dios.

 

 

El Celebrante se dirige al Misal para rezar el Introito.

Los fieles siguen de rodillas

 

 

El Celebrante va al centro del altar, y dice:

 

 

Kyrie, eleison (3 veces)

¡Señor, ten piedad de nosotros! (3 veces)

Christe eleison  (3 veces)

¡Jesucristo, ten piedad de nosotros! (3 veces)

Kyrie, eleison (3 veces)

¡Señor, ten piedad de nosotros! (3 veces)

 

 

Se unen todos al Celebrante diciendo:

 

 

Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombre de buena voluntad. Te alabamos. Te bendecimos. Te adoramos. Te glorificamos. Te damos gracias por tu grande gloria. Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Omnipotente. Señor, Hijo unigénito Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. Tú, que quitas los pecados del mundo, recibe nuestra suplica. Tú, que estás sentado a la diestra de Dios Padre, ten piedad de nosotros. Porque Tú sólo eres santo. Tú el sólo Señor. Tú el sólo Altísimo, Jesucristo. Con el Espíritu Santo (hacen la señal de la cruz) † en la gloria de Dios Padre. Así sea. -

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

Monaguillo: Y con tu espíritu.

 

DIOS Omnipotente, que por tu Hijo Jesucristo concediste a tus Santos Apóstoles muchos excelentes dones, y les encomendaste que apacentasen tu rebaño; Da tu gracia, te suplicamos, a todos los Obispos, los Pastores de tu Iglesia, para que prediquen con esmero tu Palabra, y administren debidamente su piadosa Disciplina; y concede al pueblo el que obedientemente la guarde; para que todos reciban la corona de gloria eterna; por el mismo tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

La Lectura , está tomada de (La lee el escogido)

 

 

La Epístola de Hechos Capítulo 20, Versículo 17 al 35

 

 

Y ENVIANDO desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. Y cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos: como nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a los Judíos y a los Gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo. Y ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer: mas que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan. Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos: porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios. Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por Obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño; y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados. La plata, o el oro, o el vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y a los que están conmigo, estas manos me Han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar a los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.

 

 

Terminada la epístola responde el obispo dice: Palabra de Dios

 

 

Pueblo: Te alabamos Señor

 

Terminada Te alabamos Señor, el obispo Jorge Junior de México, dice: Al Salmo respondemos: Señor envia excelsos obreros a tu Míes y protege a Venezuela de enemigos y desvios…

 

 

Pueblo: Señor envia excelsos obreros a tu Míes y protege a Venezuela de enemigos y desvios…

 

 

LEE EL SALMO No. 138… (Salmo de David)


 

Te doy gracias con todo mi Corazón; delante de los dioses

 

1.     Te cantaré salmos.

 

2. Me postro hacia tu santo templo y doy gracias a tu nombre por tu misericordia y tu verdad, porque has engrandecido tu nombre y tu palabra sobre todas las cosas.

 

2.     El Día que clamé, me respondiste; mucho valor infundiste a mi Alma.

3.     Oh Jehovah, todos los reyes de la tierra Te Alabarán, cuando escuchen los dichos de tu boca.

 

4.     Cantarán acerca de los caminos de Jehovah, pues grande es la gloria de Jehovah.

 

5.     Aunque Jehovah es sublime, mira al humilde; pero al altivo lo reconoce de lejos.

 

6.     Aunque yo camine en medio de la angustia, Tú me Preservarás la vida. Contra la ira de mis enemigos Extenderás tu mano, y me Salvará tu diestra.

 

7.     Jehovah Cumplirá su Propósito en Mí. Oh Jehovah, tu misericordia es para siempre; no desampares la obra de tus manos.

 

 

Terminado el Salmo 138, el lector, dice: Al Salmo respondemos:

 

 

Señor envia excelsos obreros a tu Míes y protege a este varón pidoso de enemigos y desvios…

 

Pueblo: Señor envia excelsos obreros a tu Míes y protege a varón pidoso de enemigos y desvios…

 

 

No atreviéndose a poner en sus labios la palabra de Dios sin antes purificarlos convenientemente, el Celebrante, reza esta breve oración preparatoria, con la que también los fieles se han de disponer para leer el Evangelio:

 

 

 

Purifica mi corazón y mis labios, oh, Dios todopoderoso, Tú que purificaste con una brasa los labios del Profeta Isaías, y dígnate por tu misericordia purificarme a mí de tal modo que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio. Por Jesucristo N. S. Así sea.

 

 

 

Dígnate, Señor, bendecirme (Dice el Diácono escogido [Se debe escoger uno de los nuevos Diáconos de Venezuela], para anunciar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo)

 

 

 

El Obispo presidente responde: El señor esté en tu corazón y en tus labios, para que pueda anunciar digna y competentemente su Evangelio. Así sea.

 

 

Todos de pie

 

Y los Obispos, Sacerdotes, Diáconos y los fieles se ponen de nuevo en comunicación, excitándose mutuamente la atención para la lectura del Evangelio diciendo:

 

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

 

 

Celebrante: † Continuación del santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (San Mateo 28, Versículo 18 al 20)

 

 

Pueblo: Glorificado seas, oh Señor.

 

Celebrante: LLEGANDO Jesús, les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, y doctrinad a todas las naciones, bautizándolas En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

 

- Credo

 

Ahora rezan todos los asistentes, con el Celebrante, la siguiente solemne profesión de fe:

 

 

Creo en un solo Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor, Jesucristo. Hijo unigénito de Dios. Y nacido del Padre, antes de todos los siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no formado; consubstancial al Padre, y por quien todo ha sido creado. El mismo que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó de los cielos.

 

Se arrodillan todos.

 

 

Y SE ENCARNÓ POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO, EN LAS ENTRAÑAS DE LA VIRGEN MARÍA Y SE HIZO HOMBRE. Fue también crucificado por nosotros bajo el poder de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado. Y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Y subió al cielo y está sentado a la diestra del Padre. Y otra vez vendrá con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin. Creo también en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, el cual procede del Padre y del Hijo. Quien con el Padre y el Hijo, es al mismo tiempo adorado y glorificado, el cual habló por boca de los profetas. Creo en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos y la vida (hacen la señal de la cruz) † del siglo venidero. Así sea.

 

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Terminado el Credo Niceno, y en seguida el Sermón (homilía), que una vez terminado, el Obispo Electo revestido con su roquete, será presentado por un escogido de esta Iglesia al Obispo Presidente, o a otro Obispo designado para este fin, el cual estará sentado en su silla cerca de la Santa Mesa, yla persona escogida para la prsentaci2n de los Candidatos diá: los Obispos que le presentan, dirán,

 

(El pueblo de Dios toma asiento y ora en silencio)

 

 

El clérigo escogido ... Dice:

 

 

REVERENDO Padre en Dios, os presento a este varón piadoso y erudito, que ha venido de corazón y desde un hermoso lugar (), llamado por Dios y su Santo Espíritu, a través de un cúmulo de ruegos, oraciones, ayunos y rezos, para que sea admitido por la Iglesia, en la persona del Señor Arzobispo Primado de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975, …., y del Patriarca Supremo de la de las Americas, para que sea Ordenado y Consagrado como Obispo en la “Una, Santa, Católica, Apostolica Iglesia de Jesucristo”, para Misionar como Obispo del territorio nacional de la … y como Obispo Visitador, para la …, respectivamente.

 

 

Él Han llegado a la Santa Iglesia de Dios, de la mano de Jesucristo, y desde muy niño con sinceridad, sencillez y humildad. Éste hijo, fue escogido por Dios, para servir en la Santa Iglesia del Altísimo. Él se compromete voluntariamente a amar y servir a todos los hombres sin distinción y sin importar la denominación religiosa procedente, credo, política, estirpe, raza, etnia o color. Él está dispuesto a luchar con estrategias de paz y con el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo para defender la paz y la tranquilidad, lavantando la espiritualidad de cada hijo e hija de Dios de … y de cada una de las naciones en donde Él, con la fuerza del Espíritu Santo, sean llamado a sembrar la ‘Buena Nueva’ como Iglesia espiritual, social y humana, beneficiando con prosperidad y abundancia, a todas las familias y a cada varón y mujer, que habita esta hermosa jurisdicción de la de …, creada por Dios para la igualdad y el bienestar de todas las criaturas, con espíritu y riqueza espiritual y material, con amor y entrega dentro del servicio a Dios, a su Iglesia y compasión con todo el pueblo, y es nuestro movimiento levantado por el Omnipotente, desde Canadá, Estados Unidos, México, y otras partes del mundo.

 

Mandará el Obispo Presidente, que se exhiban los Testimoniales de la persona presentada para la Consagración, y hará que se lean.

Después le exigirá la siguiente Promesa de Conformidad con la Doctrina. Disciplina y Culto de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975.

 

EN el Nombre de Dios, Amén. Yo …. Electo Obispo de …, Para la jurisdicción de la República …, prometo conformidad y obediencia primeramente a Dios y al Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, a la Doctrina, Disciplina y Culto de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975, de igual manera prometo conformidad y obediencia primeramente a Dios y al Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, a la Doctrina, Disciplina y Culto del Movimiento Antiguo Anglo-Catolico 1515 y a todas las autoridades que la conforman. También prometo conformidad y obediencia primeramente a Dios y al Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, y a la Doctrina, Disciplina y Culto de la Comunión Anglicana Ortodoxa con sede Episcopal en Estados Unidos y en varios países del mundo y a todas las autoridades que la conforman. Así me auxilie Dios mediante Jesucristo.

 

 

Entonces el Obispo Presidente exhortará a la Congregación a orar, diciendo.

 

 

HERMANOS, escrito está en el Evangelio según San Lucas, que Cristo nuestro Salvador pasó en oración toda la noche antes de elegir y enviar a sus doce Apóstoles. También está escrito que los Santos Apóstoles oraron antes de ordenar a Matías para que fuese uno de los Doce. Por lo tanto siguiendo el ejemplo de Cristo nuestro Salvador, y de sus Apóstoles, elevemos nuestras oraciones a Dios Todopoderoso antes de admitir y enviar a este hombre que nos ha sido presentado, a la obra para la que confiamos ha sido llamado por el Espíritu Santo.

 

 

Entonces El Obispo Presidente y los otros obispos y todo el pueblo se ponen de rodilllas mientras los obispos electos se postran sobre el la tierra en señal de sencillez y humildad…

 

El Obispo presidente se dirá la Letanía…

 

[el obispo electos de postra sobre la tierra creada, boca abajo en señal de sumisión a Dios y a la Santa Iglesia de Jesucristo y al compromiso de fe en el Altísimo y en las obras excelsas, con la humildad y sencillez dentro del universo]…

 

Letanía para las Ordenaciones

 

Obispo: OH Dios Padre,

 

Todos: Ten misericordia de nosotros.

 

Oh Dios Hijo,


    Ten misericordia de nosotros.

Oh Dios Espíritu Santo,

 

Ten misericordia de nosotros.


Oh Santa Trinidad, un Dios,


   Ten misericordia de nosotros.

 

TE suplicamos nos oigas, buen Señor; y que te dignes conceder paz a todo el mundo, y a tu Iglesia;


    Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes santificar y bendecir a tu Iglesia por todo el mundo;
 

Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes inspirar en todos los Obispos, Presbíteros y Diáconos, amor hacia ti y tu verdad;


    Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes dotar a todos los Ministros de tu Iglesia con devoción a tu gloria y a la salvación de las almas;


    Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

 

Que te dignes bendecir a este nuestro hermano electo, y enviar sobre él tu gracia, para que pueda debidamente ejercer el Oficio al cual es llamado, para la edificación de tu Iglesia, y honor, alabanza y gloria de tu Nombre;

 

Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes guiar, por medio de tu Espíritu morando en él, a todos los llamados al Ministerio de tu Iglesia; para que puedan seguir adelante con valor, y perseverar hasta el fin;


    Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes aumentar el número de Ministros en tu Iglesia, para que el Evangelio sea predicado a todos los pueblos;


    Suplicámoste nos oigas, buen Señor.


   Que te dignes apresurar el cumplimiento de tu propósito, para que tu Iglesia sea una;


 Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Que te dignes conceder que nosotros, con todos tus santos, seamos partícipes de tu reino eterno;


    Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

 

(Opcional)… PADRE nuestro, que estás en los cielos, Santificado sea tu Nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, Así en la tierra como en los cielos. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, Mas líbranos de mal. Amén.

 

Ministro. Oye nuestra voz, oh Señor, cuando clamamos a ti;
  

Resp. Ten misericordia de nosotros y óyenos.

Ministro. Oh Señor, levántate, auxílianos;


  Resp. Y líbranos por amor de tu Nombre.

Ministro. Sean tus Sacerdotes revestidos de justicia;

Resp. Y canten tus santos con alegría.

Ministro. Señor, oye nuestra oración.

Resp. Y llegue a ti nuestro clamor.

 

Obispo: Oremos.

 

OH Dios, que siempre santificas y protejes a tu Iglesia; Levanta en ella, mediante tu Espíritu, buenos y fieles mayordomos de los misterios de Cristo, para que por su ministerio y ejemplo tu pueblo pueda permanecer en tu favor y ser guiado en el camino de la verdad; mediante Jesucristo nuestro Señor, que en unidad vive y reina contigo y el mismo Espíritu siempre, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

QUE te dignes bendecir a este nuestro Hermano electo, y enviar sobre él tu gracia, para que pueda desempeñar debidamente el Oficio a que ha sido llamado, para edificación de tu Iglesia, y para honra, alabanza y gloria de tu Nombre;

 

 

Resp. Suplicámoste nos oigas, buen Señor.

 

 

Después se dirá la siguiente Oración.

 

 

OMNIPOTENTE Dios, Dador de toda buena dádiva, que por tu Espíritu Santo has establecido diversas Ordenes de Ministros en tu Iglesia; Mira misericordiosamente a este tu siervo, llamado ahora a la Obra y Ministerio de Obispo; y cólmalo de tal manera de la verdad de tu Doctrina, y adórnalo con inocencia de vida, que por medio de palabra y buen ejemplo, pueda servirte fielmente en este Oficio, a la gloria de tu Nombre, y edificación y buen gobierno de tu Iglesia; por los méritos de nuestro Salvador Jesucristo, que vive y reina contigo y el mismo Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Luego sentado el pueblo, el Obispo Presidente, sentado en su silla, dirá a quien va a ser Consagrado,

 

 

HERMANO, puesto que en la Santa Escritura y en los antiguos Cánones, se nos manda que no procedamos apresuradamente a imponer las manos y admitir persona alguna al Gobierno en la Iglesia de Cristo, la que adquirió a no menos costo que la efusión de su propia sangre; antes de admitiros a esta Administración, os examinaremos sobre ciertos Artículos, para que la Congregación que está presente sepa y pueda atestiguar, de qué modo habéis resuelto conduciros en la Iglesia de Dios.

 

 

¿ESTAIS persuadido de que verdaderamente sois llamado a este Ministerio, según la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, y lo ordenado por esta Iglesia?



Respuesta. Estoy persuadido.



El Obispo. ¿Estáis persuadido de que las Santas Escrituras contienen toda la Doctrina que se requiere como necesaria para la salvación eterna, por la fe en Jesucristo? ¿ Y estáis resuelto a instruir en las mismas Santas Escrituras al pueblo encomendado a vuestro cuidado; y a no enseñar ni sostener, como necesaria para la salvación eterna, ninguna cosa de que no estéis bien persuadido, que pueda deducirse y probarse por las mismas?

 

Respuesta. Estoy persuadido y resuelto por la gracia de Dios.



El Obispo. ¿Os dedicaréis entonces con fidelidad al estudio de las Santas Escrituras y pediréis a Dios en oración que os conceda un verdadero entendimiento de las mismas, a fin de que por medio de ellas seáis apto para enseñar y exhortar con saludable doctrina, y para refutar y convencer a los contradictores?

 

Respuesta. Así lo haré, con el auxilio de Dios.



El Obispo. ¿Y estáis dispuesto a desterrar y rechazar de la Iglesia, con toda fidelidad y diligencia, toda doctrina errónea y extraña contraria a la Palabra de Dios, y tanto en privado como en público a exhortar y estimular a los demás a que hagan lo mismo?

 

Respuesta. Estoy dispuesto, con el auxilio del Señor.

 

El Obispo. ¿Renunciaréis a toda impiedad, y a todos los deseos profanos, viviendo en este mundo, sobria, justa, y piadosamente; de modo que seáis en todo un dechado de buenas obras para los demás, para que el adversario confundido, no tenga nada que decir en contra vuestra?

 

Respuesta. Así lo haré, con el auxilio del Señor.

 

El Obispo. ¿Conservaréis y promoveréis en cuanto os sea posible, la tranquilidad, amor y paz entre todos los hombres; y aplicaréis con diligencia tal disciplina por autoridad de la Palabra de Dios y las ordenanzas de esta Iglesia?

 

Respuesta. Así lo haré, con el auxilio de Dios.

 

El Obispo. ¿Seréis fiel en ordenar, enviar o imponer las manos gratis a otros varones llamados por Dios al servicio del Santo Evangelio de Nuestro Maestro y Señor Jesucristo?

 

Respuesta. Así seré, con el auxilio de Dios.

El Obispo. ¿Os mostraréis benévolo y misericordioso por amor de Cristo para con los pobres y necesitados, y para con todos los extraños destituídos de todo auxilio?

 

 

Respuesta. Así me mostraré, con el auxilio de Dios.

 

 

Entonces poniéndose todos de pie, el Obispo Presidente dirá,

 

 

EL Dios Omnipotente, nuestro Padre celestial, que os ha dado esa buena voluntad de hacer todas estas cosas; Os conceda también la fuerza y el poder para cumplirlas; de modo que El pueda realizar en vos la buena obra que ha comenzado, y podáis ser hallado perfecto e irreprensible en el último día, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

 

Ahora el Obispo electo se revestirá con los demás hábitos episcopales paso por paso de la siguiiente manera:

 

 

 

El Obispo Principal: Impone sus manos sobre la cabeza del Obispo electo y dice: Recibe con el poder de Dios y de Jesucristo, el Espíritu Santo y que el buen Dios, te haga desempeñar con amor y servicio como Obispo del Territorio Jurisdiccional de la ….,  al que él mismo te ha llamado.

 

 

Los obispos asistentes y autorizados por el Obispo Presidente de la ceremonia, si son llamados por el presidente de la ceremonia, colocan sus manos de la misma manera sobre la cabeza del elegido Obispo. Seguidamente se envuelve la cabeza del Obispo electo con un paño o toalleta de lino o dacrón blanco y el Obispo consagrante le unge la cabeza con Santo Crisma en señal de su autoridad y dignidad como príncipe de la Iglesia de Jesucristo y le dice:

 

 

Obispo Consagrante: Que la bendición del cielo unja y consagre tu cabeza en el Orden Pontifical, de modo que el poder recibido de lo alto de Dios, fluya de ti,  siempre creciente en abundancia y Gloria. En el Nombre del † Padre y del †Hijo y del † Espíritu Santo …

 

 

 Todos: Amén.

 

 

El Obispo consagrante se sienta y unge las manos del Nuevo Obispo con el Santo Crisma y dice

 

 

Obispo Consagrante: Que estas manos sean consagradas y santificadas para la obra del Orden Pontifical y que por esta unción con el Santo Crisma de santificación, En el Nombre del † Padre y del †Hijo y del † Espíritu Santo …

 

 

Todos: Amén.

 

 

Obispo Consagrante: [Hace la señal de la cruz sobre el corazón y luego sobre las manos], del Nuevo Obispo diciendo: Que abundes en plenitud de bendición + espiritual, de modo que todo lo que + bendigas en el nombre de Jesucristo, sea bendito y todo lo que santifique sea santificado y que la imposición de estas consagradas manos, sirva de salvaguarda espiritual, de todo el pueblo de Dios y en especial del pueblo de… En el Nombre del † Padre y del †Hijo y del † Espíritu Santo …

 

Todos: Amén.

 

 

Las manos consagradas del Nuevo Obispo se juntan [Derecha sobre la izquierda], y se le coloca una faja de lino o dacrón blanco al rededor de ellas. La faja se suspende del cuello del Nuevo Obispo. El Obispo consagrante se limpia las manos con limón, agua y alcohol y procede a bendecir en el nombre de Jesucristo el Báculo, la Cruz pectoral y el anilllo….

 

 

Obispo consagrante [Toma el Báculo en sus manos]: Eterno Dios Trino y Uno, desde tu gran trono, derrama + en éste Báculo tu séptuple fuego, de modo que sea una nueva vara de poder para el gobierno terrenal y espiritual de esta tu Iglesia. Que todos los gobiernos del mundo y en especial el de…y cada una de las autoridades civiles y de cada naturaleza organizacional, sean bendecidas junto a este símbolo de poder y autoridad, En el Nombre del † Padre y del †Hijo y del † Espíritu Santo …

 

 

Todos: Amén.

 

 

Obispo consagrante [Toma el Pectoral en sus manos]: Dios Todopoderoso, que por tu santísima voluntad te ofreciste en sacrificioen la cruz, por el mundo y por esta limitación de ti mismo santificastes el signo de la bendita cruz, haciéndolo para siempre suyo, permite que este pectoral sea un radiante sol de luz y brillantez en la persona de este tu hijo y que nada ni nadie lesione la inteligencia y la astucia de este tu amado hijo que hoy llama a tu servicio de una manera especial y particular y que ninguna oscuridad toque la integridad de la mision que hoy encomienda, En el Nombre del † Padre y del †Hijo y del † Espíritu Santo …

 

 

Todos: Amén.

 

Obispo consagrante [toma el Anillo en sus manos]: Bendice oh Padre de bienestar y de prosperidad, este anillo de oro puro, para que este hijo tuyo tenga prosperidad y abundancia en cada día de su vida, En el Nombre del † Padre y del † Hijo y del † Espíritu Santo …

 

  Todos: Amén.

 

 Aquí se desatan las manos del Nuevo Obispo. El Capellán o Maestro Ceremonial, toma el Báculo del Obispo consagrante y le entrega los elementos sagrados y bendecidos del Nuevo Obispo y dice…

 

 

Obispo Consagrante [Le impone cada uno de los elementos consagrados]: Recibe este Báculo y maneja con sumo cuidado el poder y la autoridad y debes recordar que el único poderoso y eterno es Dios… Recibe este Pectoral y debes saber que cada vez que ames a un hijo o hija de Dios, aumentará en ti la destreza, el bienestar y la sabiduría que vienen del Poderoso… Recibe este anillo y desde hoy estas unido en Santo Matrimonio a Cristo y a su santa Iglesia y tu unirás a otros muchos a Cristo a través de esta Iglesia… En el Nombre del † Padre y del † Hijo y del † Espíritu Santo Todos: Amén.

 

 

Obispo Consagrante [Le entrega la Santa Palabra y el Nuevo Obispo recibe la Biblia]: Recibe el Libro de los Santos Evangelios y la Palabra de Dios, y se instructor de sabiduría y verdad… En el Nombre del † Padre y del † Hijo y del † Espíritu Santo …

 

 

Todos: Amén.

 

 

Obispo Consagrante [invita al Nuevo Obispo a subir al altar]: El Obispo tiene entre sus deberes y le corresponde: Consagrar, ordenar, ofrecer sacrificios, ungir, bendecir, atar, desatar, bautizar, confirmar, presidir, interpretar y juzgar… [Repite lo mismo para los otros ‘Obispo Coadjutor Electoy Obispo Sufragáneo Electo’]

 

 

Ahora el Obispo consagrado, clérigos y fieles se arrodillan, y entonces se cantará o rezará el Veni, Creator Spiritus, empezando el Obispo Presidente, y alternando con él los Obispos y otras personas que estuvieren presentes, puestos de pie

 

 

Veni, Creator Spiritus. (Todos)

 

 VEN, Santo Espíritu Creador,

Inflama el alma en santo amor.
Tú que eres celestial unción
E impartes septiforme don.

Con tu bendita unción nos das
Consuelo, vida, amor y paz.
Arde en perpetua claridad
Que alumbre nuestra ceguedad.

Aviva y vierte en nuestro ser
Tu gracia y celestial poder.
Ahuyenta al malo, y a nuestro hogar
Resguarda en paz y bienestar.

El Padre, el Hijo y de los dos
Tú el procedente, al Trino Dios;
Haz que podamos comprender,
Y un canto eterno así ofrecer:
 Gloria al Padre, al Hijo honor,
    Y al Santo Espíritu loor. Amén.

 


Terminado esto, el Obispo Presidente dirá,

 

 

Señor, oye nuestra oración.

 

 

Resp. Y llegue a ti nuestro clamor.

 

 

Oremos.

 

 

Obispo: DIOS Todopoderoso, y Padre misericordiosísimo, que, por tu infinita bondad, nos diste a tu único y muy amado Hijo Jesucristo, para que fuese nuestro Redentor, y el Autor de la vida eterna; quien, habiendo consumado nuestra redención por su muerte, y después de su ascensión a los cielos, derramó abundantemente sus dones sobre los hombres, constituyendo a unos, Apóstoles; a otros, Profetas; a otros, Evangelistas; a otros, Pastores y Doctores, para la edificación y perfección de su Iglesia; Concede, te suplicamos, a este tu siervo, tal gracia, para que siempre esté dispuesto a proclamar tu Evangelio, las buenas nuevas de nuestra reconciliación contigo, por doquiera, y para que use la autoridad que se le concede, no para destrucción, sino para salvación; no para dañar, sino para socorrer: de modo que, cual siervo fiel y prudente dé a su debido tiempo a tu familia lo que le corresponde, y que obtenga al fin el gozo sempiterno; mediante Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo es un solo Dios que vive y reina, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

El Obispo presidente de la ceremonia se dirige al pueblo de Dios con su Homiliía de consagración Episcopal. Todos los obispos presentes y el pueblo de Dios, se sientan. Los tres nuevos obispos deben sentarse mirando al pueblo de Dios y sobre el altar:

 

 

Ofrecimiento de la Hostia

 

El Sacerdote ofrece la Hostia grande (y también las pequeñas si las ubiere), Levantando la patena con la Hostia, dice:

 

 

 

Celebrante: Recibe, oh Padre Santo, omnipotente y eterno Dios, esta que va a ser Hostia inmaculada y que yo, indigno siervo tuyo, te ofrezco a Ti, mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, y por todos los circunstantes, así como también por todos los fieles cristianos vivos y difuntos; a fin de que a mí y a ellos nos aproveche para la salvación y vida eterna. Así sea.

 

 

El Sacerdote echa en el Cáliz UN poco de vino con unas gotas de agua, símbolo el vino de la Divinidad y el agua de la Humanidad. Jesús, Hijo de Dios, Dios y Hombre, va a ofrecerse sobre el altar, y, con Él, se ofrecerán, unidos al Celebrante, todos los asistentes. Todos los fieles, juntos con Jesucristo, formamos un cuerpo misterioso, un cuerpo místico: Jesucristo es la cabeza y nosotros los miembros.

 

 

 

Celebrante: Oh Dios, † que maravillosamente formaste la naturaleza humana y mas maravillosamente la reformaste: haznos, por el misterio de esta agua y vino, participar de la divinidad de Aquel que se digno hacerse participante de nuestra humanidad, Jesucristo, tu Hijo Señor nuestro, que, Dios como es, contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Así sea.

Ofrecimiento del Cáliz

 

 

Lo mismo que ha ofrecido antes la Hostia, el Celebrante ofrece ahora el Cáliz.

 

 

 

Celebrante: Te ofrecemos, Señor, el Cáliz de salvación, implorando de tu clemencia que llegue en olor de suavidad hasta el acatamiento de tu Divina Majestad, para nuestra salvación y la de todo el mundo. Así sea.

 

 

Ofrecimiento del Sacerdote y de los fieles

 

 

 

Celebrante: Recíbenos, Señor, animados de un espíritu humilde y de un corazón arrepentido: y tal efecto produzca hoy nuestro sacrificio en tu presencia, que del todo te agrade, oh Señor y Dios nuestro!

 

 

Y bendiciendo las ofrendas, el Celebrante continúa:

 

 

 

Celebrante: Ven, oh Dios santificador, omnipotente y eterno, y ben dice este sacrificio preparado para gloria de tu santo nombre!

 

 

SEGUNDA INCENSACIÓN

 

 

Esta nueva incensación tiene por objeto honrar el Cáliz y la Hostia ofrecidos, el altar, el Celebrante, los Ministros sagrados, y todos los fieles asistentes, envolviéndolo todo en una misma oleada de fervorosa oración.

Antes de hacer uso del incienso, el Celebrante lo bendice diciendo:

 

 

 

Por la intercesión de San Miguel Arcángel, que asiste a la diestra del altar de los perfumes, y de todos sus elegidos, dignese el Señor ben † decir este incienso y recibirlo en olor de suavidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

 

Empieza por incensar las ofrendas, diciendo:

 

 

 

Suba, oh Señor, hasta Ti este incienso que Tú has bendecido, y descienda sobre nosotros tu misericordia.

 

 

Ahora inciensa el Crucifijo y el altar, diciendo:

 

Salmo 140

 

 

Suba mi oración, oh Señor, como sube este incienso; valga la elevación de mis manos como el sacrificio vespertino. Pon, oh Señor, guarda a mi boca y un candado a mis labios, para que mi corazón no se desahogue con expresiones maliciosas, buscando cómo excusar mis pecados.

 

 

Y al entregar el incienso al Diácono, le dice:

 

 

 

Encienda el Señor en nosotros el fuego de su amor y la llama de su eterna caridad. Así sea.

 

 

Y el Diácono inciensa al Celebrante y a los Ministros, y si hay Coro, al clero, y el turiferario inciensa con tres golpes al pueblo en general.

 

 

Lavatorio de las manos

 

 

El Celebrante, aunque tiene las manos limpias, se las lava para expresar el deseo que tiene de la pureza interior, tan necesaria para tratar con Dios. Entre tanto reza el Salmo 25.

 

 

Salmo 25

 

 

 

Lavaré mis manos entre los inocentes; y me pondré oh Señor, al servicio de tu altar. Para hacerme eco de los cánticos de alabanza, y proclamar todas tus maravillas.

 

 

Para hacerme eco de los canticos de alabanza, y proclamar todas tus maravillas.

 

 

 

Yo he amado, oh Señor, el decoro de tu casa, y la mansión de tu gloria.

 

 

No pierdas, Dios mio, mi alma con los impios, ni mi vida con los hombres sanguinarios.

 

 

 

Cuyas manos estan manchadas de maldad, y su diestra cargada de sobornos.

 

 

Yo, en cambio, he procedido con inocencia; librame Tu y ten piedad de mi.

 

 

 

Mi pie ha andado por el camino recto: por lo que podre alabarte, oh Senor en las asambleas de los fieles.

 

 

Gloria al † Padre al †Hijo y al † Espíritu Santo …

 

 

 

Todos: Como era en un principio por los siglo de los siglos Amen...

Recomendación de la Hostia y del Cáliz

 

Volviendo al medio del altar e inclinado, el sacerdote recomienda a la Sma. Trinidad el Sacrificio que está celebrando para gloria de Dios, honra de los Santos y provecho de los hombres, diciendo:

 

 

 

Recibe, oh Trinidad Santa, esta oblación que te ofrecemos en memoria de la Pasión, Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo y en honor de la bienaventurada siempre Virgen Maria, del bienaventurado San Juan Bautista y de los Santos A[postóles San Pedro y San Pablo, y de éstos y de todos los Santos; para que a ellos les sirva de honor y a nosotros nos aproveche para la salvación, y se dignen interceder por nosotros en el cielo aquellos de quienes hacemos memoria en la tierra. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Así sea..

 

Intercambio de oraciones

 

 

El sacerdote besa el altar, se vuelve hacia el pueblo y, abriendo y cerrando los brazos como para abrazar a todos en nombre de Cristo, cuyas veces está haciendo, se encomienda a sus oraciones diciendo:

 

Orad, hermanos, a fin de que mi sacrificio y el vuestro, sea aceptado en el acatamiento de Dios, Padre omnipotente

 

Y el pueblo le responde, orando por él, en estos términos:

 

 

Todos:

 

El Señor reciba de tus manos este Sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, y para nuestro provecho y el de toda su Santa Iglesia. Amen.

 

Oración-Secreta

 

 

La Oración-Secreta puede ser una, dos, tres, o más, según haya sido el número de las "Colectas"

 

 

- Prefacio

 

 

A modo de introducción, entre Celebrante y monaguillo (o el coro en las Misas cantadas), se entabla el siguiente diálogo:

 

 

 

Celebrante: Por todos los siglos de los siglos

 

 

 

Todos: Así sea.

 

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

Todos: Y con Tu espíritu

 

 

 

Celebrante: ¡Arriba los corazones!

 

 

 

Todos: Ya los tenemos unidos al Señor

 

 

 

Celebrante: Demos gracias al Señor Dios nuestro.

 

Todos: Digno y justo es.

 

 Prefacio

 

  

Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:

 

 

Y dicen todos de rodillas

 

 

 

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los Ejércitos. Llenos están los cielos y la Tierra de tu gloria. Hosanna en las alturas: Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

  

CANON DE LA MISA

 

 

Plegaria por la Iglesia

 

El Celebrante, levantando los Brazos y los ojos hacia el Crucifijo, Como para acercárselo más a Cristo y mejor identificar el Calvario con el Altar, reza profundamente inclinado y en silencio:

 

 

 

Te pedimos, pues, y humildemente te rogamos, oh Padre clementísimo, por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que recibas y bendigas estos † dones, estas † ofrendas y estos † santos y puros sacrificios; que te ofrecemos, en primer lugar, por tu Santa Iglesia católica, para que te dignes darle la paz, guardarla, unificarla, y gobernarla en toda la redondez de la tierra, juntamente con tu siervo nuestro Patriarca Supremo de las Americas … y nuestro Arzobispo Primado Universal …, y el Arzobispo de Canterbury …, Por todos los clérigos del anglicanismo universal y del cristianismo sin fronteras, Por todos los Patriarcas Ortodoxos, por toda la Iglesia Ortodoxa, Y por todos los pastores y líderes de las distintas denominaciones de Iglesias cristianas dispersas en el mundo y en especial por aquellos que hacen una labor pastoral en …. Te pedimos Señor con especial agrado por la obra de los nuestros clérigos, monjas, monjes, misioneros, misioneras, ministros, ministras, diáconos, seminaristas, diaconisas, presbíteros, obispos, y azobispos, y por todos los creyentes de los diferentes credos que proclaman tu Nombre Santo,

 

 

"Momento" de los vivos”

 

 

El Celebrante extiende y junta las manos mirando la Cruz, reza las primeras palabras de la siguiente oración (hasta N., N.), y, después de una breve pausa, para encomendar a algunas personas en particular y nominalmente, prosigue lo demás:

 

 

 

Acuérdate, Señor, de tus siervos y siervas de … y de todos los circunstantes, cuya fe y devoción te son conocidas; por los que te ofrecemos, o que ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, por sí y por todos los suyos, por el rescate de sus almas, y por su salud y bienestar corporal; y que también te tributan sus homenajes a Ti, Dios eterno, vivo y verdadero.

 

 

Conmemoración de los Santos

 

 

Para que la oración de la Iglesia militante sea mejor atendida por Dios Padre, invoca ahora el Celebrante la intercesión de la Sma. Virgen y de los Santos de la Iglesia triunfante, en cuyo honor se ofrece también este Sacrificio:

 

 

 

Unidos por la comunión de los Santos en especial con San Lorenzo y San Esteban, quienes son los Santos Patrones de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975, que murieron dando testimonio como Diáconos de tu Iglesia santa. Y honrando, primeramente, la memoria de la gloriosa siempre Virgen Santa María de Walsingham, Madre de Jesucristo, Señor y Dios nuestro, y la de tus bienaventurados Apóstoles y Mártires: Pedro y Pablo, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo, Lino, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisogono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y de todos tus Santos; te pedimos, por sus meritos e intercesión, nos concedas ser fortalecidos en todo con el auxilio de tu protección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Así sea

 

 

Jesucristo, nuestra Víctima Cumplido el deber de caridad de encomendar a Dios a la Iglesia militante y triunfante, el Celebrante concentra toda la atención sobre el Cáliz y la Hostia, y extiende sobre ellos ambas manos como para descargar sobre Jesucristo todos nuestros pecados y responsabilidades y constituirlo nuestra Víctima.

 

 

Por lo mismo, Señor, te rogamos te dignes admitir favorablemente esta ofrenda en testimonio de nuestra dependencia y de toda tu familia: y hacer que pasemos, en paz contigo, los días de nuestra vida, que nos veamos libres de la condenación eterna y seamos por Ti incluidos en el número de tus escogidos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

 

 

El Celebrante hace algunas señales de la cruz sobre el pan y el vino.

 

El monaguillo toca la campanilla y, en las Misas rezadas, sube a la grada para levantar la casulla desl sacerdote, facilitándole así sus movimientos.

 

 

 

La cual ofrenda, suplicamoste, oh Dios, te dignes ordenar sea ben dita, adscri†ta, ratifi†cada, racional y agradable: de suerte que se convierta, para nuestro provecho, en el Cuer†po y San†gre de tu muy amado Hijo Jesucristo, Nuestro Señor.

 

LA CONSAGRACIÓN

 

 

Consagración y elevación de la Hostia

 

 

Ha llegado el momento más solemne de la misa. Por orden del Señor se VA a renovar la última Cena. "El Sacrificio que se ofrece sobre el altar, dice el Concilio de Trento, es el mismo que fue ofrecido sobre el Calvario: es el mismo Sacerdote, la misma Víctima". Aunque nuestro Señor se halla todo entero bajo cada una de las Especies consagradas, puesto que ya no puede morir, el pan es cambiado en el Cuerpo de Jesucristo y el vino en su Sangre. De un modo incruento, aunque maravilloso, hállase sobre el altar representado el monte Calvario, en el cual la Sangre de Jesús quedó separada de su sagrado Cuerpo

El Sacerdote toma primero la Hostia con ambas manos, diciendo y haciendo lo que el siguiente texto evangélico indica, y, después de consagrarla, la eleva, para adorarla él y ofrecerla a la adoración de todos los asistentes:

 

 

 

EL CUAL, LA VÍSPERA DE SU PASIÓN, TOMÓ UN PAN EN SUS SANTAS Y VENERABLES MANOS, Y LEVANTANDO LOS OJOS AL CIELO EN DIRECCIÓN A TI, OH DIOS, SU PADRE OMNIPOTENTE, DÁNDOTE LAS GRACIAS, LO BEN†DIJO, LO PARTIÓ Y SE LO DIO A SUS DISCÍPULOS, DICIENDO: TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES MI CUERPO, QUE SERA ENTREGADO POR TODOS VOSOTROS

 

 

El ayudante toca la campanilla al hacer el Sacerdote la genuflexión, al elevar la Hostia y al arrodillarse de nuevo.

 

Todos: Mirando a la Hostia santa, dicen como Santo Tomás:

 

 

"¡Señor mío y Dios mío!".

 

 

Consagración y elevación del Cáliz

 

 

El Celebrante toma ahora con ambas manos el Cáliz, diciendo y haciendo lo que el siguiente texto evangélico indica, y después de consagrarlo, lo eleva, para adorarlo él y ofrecerlo a la adoración de los asistentes:

 

 

 

DE IGUAL MODO, AL TERMINAR LA SANTA CENA TOMÓ TAMBIÉN ESTE PRECIOSO CÁLIZ EN SUS SANTAS Y VENERABLES MANOS, Y DÁNDOTE DE NUEVO GRACIAS, LO BENDI†JO, Y SE LO DIO A SUS DISCÍPULOS, DICIENDO: TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL. CUANTAS VECES HICIEREIS ESTO, HACEDLO EN MEMORIA DE MI

 

 

 

 

Ya está obrado el milagro de la transubstanciación. Lo que hay ahora sobre el altar ya no es pan Ni vino, sino el verdadero Cuerpo y Sangre del Señor. Jesucristo está aquí vivo y glorioso, Como en el cielo. Eso enseña la Fe y eso debemos creer, aunque a nuestros sentidos les parezca otra cosa. Lo creemos, porque Dios nos lo asegura y Dios no puede engañarnos.

 

 

Conmemoración de la Pasión, Resurrección 
y Ascensión del Señor

 

 

La Víctima está inmolada sacramentalmente; el sacerdote va a ofrecerla al Padre, recordando el encargo de Jesús y los principales misterios de la vida del Salvador. Continúa con los brazos extendidos:

 

 

 

Por lo cual, oh Señor, acordándonos nosotros tus siervos y tu pueblo santo, así de la dichosa Pasión de tu mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, como de su resurrección del sepulcro, y de su gloriosa Ascensión a los cielos: ofrecemos a tu Majestad, de entre tus dones y dádivas, una Hostia † pura, una Hostia † santa, una Hostia † inmaculada, el Pan † santo de la vida eterna y el Cáliz † de perpetua salvación.

 

 

Si Dios aceptó los sacrificios del Antiguo Testamento, figuras tan sólo del Sacrificio del Calvario, con mayor motivo aceptará el del altar.

Recomendación del Sacrificio

Y sigue orando, con los Brazos extendidos, para encomendar a Dios Padre el Sacrificio eucarístico que está celebrando.

 

 

 

Sobre las cuales ofrendas dígnate mirar con ojos favorables y semblante apacible, y aceptarlas como tuviste a bien aceptar los dones de tu siervo el inocente Abel, y el Sacrificio de nuestro Patriarca Abrahán, asi como también el que te ofreció tu Sumo Sacerdote Melquisedec: sacrificio aquel santo, hostia inmaculada.

 

 

El sacerdote se inclina profundamente, y recuerda que la Hostia inmolada en el altar de nuestras Iglesias es aquel Cordero "inmolado" que está en el cielo sobre el altar de oro "delante del trono de Dios" (Apoc. 3.) Comulgar de tal Hostia es sentarse en la mesa del Padre celestial, con quien Jesucristo nos ha reconciliado mediante el sacrificio de la cruz y del altar.

 

 

 

Humildemente te suplicamos, oh Dios todopoderoso, que mandes transportar estas ofrendas por manos de tu santo Ángel a tu altar celestial  y hasta el acatamiento de tu divina Majestad: a fin de que todos cuantos, comulgando en este altar, recibiéremos el santo Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, seamos colmados de todas las bendiciones y gracias celestiales. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

 

 

El Celebrante ruega ahora por los difuntos. "Por las Almas que son aliviadas Durante el Sacrificio ofrecido a su intención", dice S. Jerónimo. El Sacerdote extiende y junta las manos mirando el Crucifijo, reza las primeras palabras de la siguiente oración (hasta N. N:), y, después de una breve pausa para encomendar a Dios algunos difuntos en particular y nominalmente, prosigue lo demás con los ojos fijos en la Hostia.

 


Acuérdate también, Señor, de tus siervos y siervas de America y el Mar Caribe, que nos han precedido con la señal de la fe y duermen el sueño de la paz. A ellos. Oh Señor, y a todos los que descansan en Cristo, rogamoste los coloques en el lugar del refrigerio, de la luz y de la paz. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

 

 

Oración por nosotros, los pecadores

 

 

Un golpe de pecho, y una declaración rotunda y sincera de nuestra condición de pecadores es lo que mejor cuadra ahora, en presencia de la sagrada Víctima, al pedir por caridad un lugar en el cielo en compañía de todos los Santos. Se une así, al recuerdo de la Iglesia purgante el de la militante y triunfante.

 

 

 

 

También a nosotros, tus siervos pecadores, que confiamos en la abundancia de tu misericordia, dígnate darnos participación y entrada con tus Santos Apóstoles y Mártires: con Juan, Esteban, Lorenzo, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino, Pedro, Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y todos tus Santos: en cuya compañía te rogamos nos admitas, no en atención a nuestros meritos, sino por tu gran misericordia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

 

 

Y trazando tres veces la señal de la cruz sobre la Hostia y el Cáliz, el Sacerdote prosigue diciendo:

 

 

 

Por quien siempre produces, oh Señor, todos estos bienes, los santi † ficas, los vivif † icas, los ben † dices y nos los otorgas.

 

 

Fin del "Canon" y pequeña elevación

 

 

Y trazando cinco nuevas cruces (esta vez con la Hostia consagrada) y la siguiente fórmula de alabanza o dosología, termina la serie de preces que componen el "Canon":

 

 

 

POR ÉL  † Y CON ÉL †  Y EN ÉL  † A TI, DIOS PADRE † OMNIPOTENTE, EN UNIDAD CON EL ESPÍRITU † SANTO, SEA TODO HONOR Y GLORIA.

 

 

Celebrante: Por todos los siglos de los siglos.

 

 

Monaguillo: Así sea

 

 

Retengamos esta gran verdad "Por Cristo, con Cristo y en Cristo, damos a Dios (en la santa Misa) todo honor y toda gloria". De ahí que la Misa sea el homenaje más grande y más valoso de cuantos podamos tributar en Este mundo a la Divinidad.

 

 

Oración Dominical

 

 

El Celebrante empieza ahora la preparación inmediata a la Comunión con la Oración del "Padrenuestro", que compuso Dios a través de Jesucristo y que enseñó a los Apóstoles Jesucristo mismo.

 

El Celebrante no se atreve a rezarla sin pedirle a Dios, con una frase previa, su beneplácito:

 

 

 

Celebrante: Oremos. - Teniendo en cuenta la orden del Señor y aleccionados por el divino Maestro, nos atrevemos a exclamar:

 

 

 

Padre nuestro, que estás en los cielos. Santificado sea el tu nombre. Venga a nos el tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación.

 

 

 

Todos: Mas líbranos del mal
 

 

Celebrante: Así sea.


   
 

E insistiendo en la última petición del Padrenuestro: "Mas líbranos del mal", digámosle a Dios de qué males queremos que nos libre por la intercesión de la Virgen y de todos los santos;

 

 

 

Líbranos, si, Señor, de todos los males pasados, presentes y futuros; y por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen Maria, Madre de Dios, y de tus bienaventurados Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Andrés, y todos los demás Santos danos bondadosamente la paz en nuestros días; a fin de que, asistidos con el auxilio de Tu misericordia, estemos siempre libres de pecado y al abrigo de cualquier perturbación. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro e Hijo tuyo, que, Dios como es, contigo vive y reina en unidad del Espiritu Santo. Por los siglos de los

 

 

 

Todos:  Así sea.

 

 

Fracción de la Hostia

 

 

El Celebrante divide ahora la Hostia grande en tres partes, la menor de las cuales arroja en el Cáliz después de hacer sobre él, con ella, tres cruces diciendo:

 

 

 

Celebrante: La paz † del Señor † sea siempre con † vosotros.

 

 

Todos: Y con tu espíritu

 

 

El Celebrante deja caer en el Cáliz la partícula de la Hostia.

 

 

 

Celebrante: Que esta mezcla de los elementos consagrados del Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, nos aproveche a quienes la recibimos, para la vida eterna. Así sea

 

 

Oración preparatoria para la Comunión:

 

 

Los "Agnus Dei"

 

 

Para que nuestra Alma se purifique más y más y se sature de compunción, invoquemos la misericordia del mismo "Cordero de Dios" que vamos a recibir, y expresemos nuestra contrición dándonos tres golpes de pecho y diciendo lo que dijo S. Juan Bautista señalando a los judíos al Mesías que los debía salvar:

 

 

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡ten misericordia de nosotros!

 

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡ten misericordia de nosotros!

 

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡danos la paz!

 

 

Oración por la paz

 

 

Inclinado el Sacerdote sobre la sagrada Hostia, como quien habla boca a boca con un amigo, reza la siguiente oración por la paz, que nosotros hemos de rezar también con la confianza que debe inspirarnos el ver a Dios en el Altar en estado de Víctima y al alcance, puede decirse, de nuestra mano:

 

 

 

Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: Mi paz os dejo, mi paz os doy; no te fijes en mis pecados, sino en la fe de tu Iglesia, a la cual dígnate pacificarla y unirla conforme a tu voluntad. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Así sea. .

 

 

En las misas solemnes (excepto en las de Difuntos y en las del Jueves Santo) el Celebrante y los diáconos se dan en Este momento el ósculo de Paz.

 

 

Últimas oraciones preparatorias

 

 

Para la Comunión

 

 

Y siguen estas dos últimas oraciones, rebosante la primera de confianza, y llena la segunda de humildad.

 

 

 

 

Oh Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que, por voluntad del Padre y con la cooperación del Esíritu Santo, diste la vida al mundo por tu muerte: líbrame, por tu sagrado Cuerpo y Sangre de todas mis iniquidades y de todos los demás males, y haz que cumpla siempre tus mandamientos y no permitas que jamás me aparte de Ti, quien sienfo Dios, vives y reinas con el mismo Dios Padre y con el Espíritu Santo, Por los siglos de los siglos. Así sea.

 

 

La comunión de tu Cuerpo, Señor Jesucristo, que yo indigno me atrevo a recibir ahora, no se me convierta en motivo de juicio y condenación; sino que, por tu misericordia, me sirva de protección para alma y cuerpo y de medicina saludable. Tú, que siendo Dios, vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Así sea.

 

Comunión del Celebrante

 

El Sacerdote junta las dos partes de la Hostia, preparándose para consumirla, y dice:

 

 

 

Recibiré el Pan celestial, e invocare el Nombre del Señor.

 

 

Con la Hostia en la mano izquierda y sobre la patena, y dándose golpes de pecho, el Sacerdote dice tres veces, confesando su indignidad:

 

Señor, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, mas di una sola palabra y mi alma será salva. (Tres veces)

 

 

Y comulga bajo la especie de PAN, diciendo:

 

 

El Cuerpo de Nuestro Señor † Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Así sea.

 

 

Y mientras recoge sobre el corporal las partículas que Han podido desprenderse de la Hostia grande, se prepara a consumir el Cáliz, diciendo:

 

 

 

 

¿Con que corresponderé yo al Señor por todo cuanto El me ha dado? Sumiré el Cáliz de salvación e invocaré al Señor con cánticos de alabanza, y me pondré a salvo de mis enemigos

Y comulga bajo la especie de VINO, diciendo:

 

La Sangre de Nuestro Señor † Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna.

 

 

Comunión de los fieles

 

 

Mientras el Celebrante comulga con el Cáliz, el Monaguillo y los fieles rezan el acto de contricción, preparándose para la comunión:

 

 

 

Yo, pecador, me confieso a Dios [A discreción del Obispo presidente].


Y el Celebrante, vuelto hacia el pueblo, absuelve a los comulgantes diciendo:

 

 

 

 

Celebrante:  Dios Todopoderoso tenga misericordia de vosotros, y perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna

Todos: Así sea.

 

Celebrante: El Señor todopoderoso y misericordioso os conceda la absolución † y el perdón de vuestros pecados.

 

 

Todos: Así sea.


Y mostrando la sagrada Hostia, para que al mirarla hagan un acto de fe en la real presencia de Jesús Sacramentado, a quien van a recibir como manjar, dice:

 

 

 

Celebrante: Ved aquí el Cordero de Dios, ved aquí al que quita los pecados del mundo.

 

 

Y repite tres veces y los fieles con él, dándose golpes de pecho:

 


Señor, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, mas di una sola palabra y mi alma será salva. (Tres veces)

 

 

Y se acercan a comulgar ordenadamente, con suma modestia y devoción, y los que no comulgan de hecho se unen a los comulgantes con el deseo. Al administrar la comunión, el Sacerdote dice cada vez:

 

 

 

El Cuerpo de Nuestro Señor †Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna. Así sea

 

 

Acción de gracias

 

 

Terminada la Comunión del Celebrante y de los fieles, sigue la acción de gracias, que el Sacerdote empieza al mismo tiempo que purifica el Cáliz, en esta forma:

 

 

 

Lo que hemos recibido, oh Señor, con la boca, acojamoslo con alma pura; y este don temporal se convierta para nosotros en remedio sempiterno.

 

 

Tu Cuerpo Señor, que he comido, y tu sangre que he bebido, se adhieran a mis entranas; y haz que ni mancha de pecado quede ya en mi, después de haber sido alimentado con un tan santo y tan puro Sacramento: Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Así sea.

 

 

Comunión y Postcomunión

 

 

La "Comunión" es una antífonilla, resto del salmo que antiguamente cantaba la Schola al acercarse el pueblo a recibir la Comunión. La "Oración Postcomunión", corresponde, en número a la "Colecta" y a la "Secreta". El Sacerdote, dirigiéndose al Misal, reza la antífona llamada "Comunión". Antes de rezar la "Oración Postcomunión", se vuelve al pueblo y dice:


 

El Nuevo Obispo sale desde el Altar Mayor y camina rumbo a la salida del Templo (Lo acompaña el Diácono y 12 varones revestidos con Albas Blancas). Vuelve a entrar con todo el grupo, bendiciendo a todos los cristianos presentes y se sienta en la Silla o Trono, escogido para Él Como nueva autoridad eclesiástica de …. Antes de sentarse bendice al Obispo Presidente de la ceremonia. Al final sentado bendice a todos los cristianos presentes empezando por su propia esposa, su hijo (si es casado y tiene hijos), y a las Aitoridades IAL-MAAC.

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

Todos: Y con tu espíritu.

 

 

Y después de la Postcomunión, repite el mismo saludo:

 

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros.

 

 

 

Todos: Y con tu espíritu.

 

 

Despedida

 

 

Y nos despide diciendo:

 

 

 

Celebrante: Idos la Misa ha concluido.

 

 

 

Todos: Gracias sean dadas a Dios.

 

 

En lugar del "ite missa EST", en las misas en que no se ha habido "Gloria in excelsis" se dice:

 

 

 

Celebrante: Bendigamos al Señor.

 

 

 

Todos: Gracias sean dadas a Dios.

 

 

 

 

Bendición final

 

 

 

 

 

El Celebrante profundamente inclinado sobre el altar, recomienda a la Santísima Trinidad el Sacrificio que acaba de celebrar, diciendo:

 

 

Séate agradable, Trinidad Santa, el homenaje de mi ministerio, y ten a bien aceptar el Sacrificio que yo, indigno, acabo de ofrecer en presencia de tu Majestad, y haz, que, a mi y a todos aquellos por quienes lo he ofrecido, nos granjee el perdón, por efecto de tu misericordia. Por J. N. S. Así sea.

 

 

Y levantando la mano derecha y haciendo con Ella una cruz en el aire, bendice a los fieles (que deben estar de rodillas), diciendo:

 


Celebrante: Bendíganos Dios todopoderoso, Padre †e Hijo † y † Espíritu Santo.

 

 

Todos: Así sea.

 

 

El Obispo consagrante bendice la Mitra y la Capa Pluvial del Nuevo Obispo y los asistentes ayudan a colocar la Mitra y la capa pluvial al


Nuevo Obispo y el Obispo consagrante dice:

 

 

Obispo consagrante: Recibe esta Mitra con que te corono hoy para el servicio de Nuestro Amadísimo Señor [El nuevo obispo sale hasta la puerta de entrada del templo y entran bendiciendo al pueblo de Dios, se sientan en su trono Episcopal y bendicen a todos los obispos y al pueblo de Dios. Deben bendecir primero a las autoridades IAL-MAAC, en señal de sencillez y humildad de la primera autoridad como “Primero entre iguales”.

 


Bendicion Final y despedida

 

 

Obispo consagrante: El Senor este con vosotros …

 

 

Todos: Y con tu espíritu …

 

 

Obispo consagrante: La paz de Dios que excede a todo entendimientos, guarde vuestars almas y vuestros cuerpos, en el Nombre del Padre †, Del Hijo †, y del Espiritu Santo † …

 

 

Todos: Amen

 

 

Obispo consagrante (o el nuevo obispo): Podeis iros em Paz, la Santa Misa há terminado ...

 

 

Todos: Demos gracias a Dios…

 

El Obispo consagrante y todos los clérigos acompañantes de la celebración, salen a la puerta principal del templo y saludan a todos los presentes que salen del altar a sus casas o a la cena o agasajo de consagración episcopal. 

 

Opcional y a discreción del Obispo Consagrante

 

 

Mientras tanto el Obispo presidente continua orando en el altar ...

 

 

Último Evangelio quien aunque es Dios y hombre no es él dos sino un solo Cristo y así como en él, están indisolublemente dos naturalezas unidas, así puedas tu unir en ti para siempre, los atributos de sabiduría y amor.

 

 

 

Celebrante: El Señor sea con vosotros …

 

 

Todos: Y con tu espíritu.

 

 

Celebrante: Principio de santo Evangelio según San Juan.

 

 

Todos: Gloria a Ti, Señor

 

 

Celebrante: En el principio existia el Verbo y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio en Dios. Por El fueron hechas todas las cosas: y sin El no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas. En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres: y esta luz resplandece en medio de las tinieblas, mas las tinieblas no la recibieron. Hubo un Hombre enviado de Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por el todos creyesen. No era el la luz, sino el que debía dar testimonio de la Luz. (El Verbo) era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo no le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, que son los que creen en su nombre, dioles potestad de llegar a ser hijos de Dios: los cuales nacen no de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios. Y EL VERBO SE HIZO CARNE (genuflexión) y habitó en medio de nosotros: y nosotros hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

 

 

Todos: Gracias sean dadas a Dios.

 

 

Oraciones Adicionales

 

 

 

Celebrante: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

 

 

Pueblo: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen. (tres veces)

 

 

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.  Dios te salve, a ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre Virgen María!

 

 

 

S.: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios

 

 

 

P.: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

 

 

M.:Así sea.

 

 

 

 

S.: Oremos. - .Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza! Mira propicio al pueblo que a Ti clama; y por la intercesión de la gloriosa e inmaculada siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, su esposo, y de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos; Escucha misericordioso y benigno las suplicas que te dirigimos pidiéndote la conversión de los pecadores, la exaltación y libertad de la Santa Madre Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor

P.: Así sea.

 

 

 

S.: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sed nuestro amparo contra la maldad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder, a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

 

 

 

M.: Así sea.

 

 

 

S.: Corazón Sacratísimo de Jesus.

M.: Así sea.

 

Bendicion Final y despedida

 

 

Obispo consagrante: El Senor este con vosotros …

 

 

Todos: Y con tu espíritu …

 

 

Obispo consagrante: La paz de Dios que excede a todo entendimientos, guarde vuestars almas y vuestros cuerpos, en el Nombre del Padre †, Del Hijo †, y del Espiritu Santo † …

 

 

Todos: Amen

 

 

Obispo consagrante (o el nuevo obispo): Podeis iros em Paz, la Santa Misa há terminado ...

 

 

Todos: Demos gracias a Dios…

 

El Obispo consagrante y todos los clérigos acompañantes de la celebración, salen a la puerta principal del templo y saludan a todos los presentes que salen del altar a sus casas o a la cena o agazajo de consagración episcopal.

 

 

Esta ceremonia de consagración Episcopal presidida por obispos de la Iglesia Anglicana Latino-Americana 1975 e Obispos Invitados se realizó con la ayuda de Dios, en la Ciudad de …, Estado …, República …. (), a los .. dias del mes de … del Año de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo 20…

 

 

 

Obispo Principal:

 

 

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Testigos:

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